El presidente de Francia, Emmanuel Macron, alertó que Estados Unidos se está distanciando progresivamente de algunos de sus aliados tradicionales y que, en ese proceso, está ignorando normas básicas del derecho internacional, durante su discurso anual ante el cuerpo diplomático francés en París.
Ante embajadores y altos funcionarios, Macron sostuvo que el escenario internacional atraviesa una etapa de debilitamiento del multilateralismo, en la que las grandes potencias actúan cada vez con mayor lógica de fuerza. En su diagnóstico, las instituciones multilaterales han perdido eficacia, mientras se consolida la tentación de repartirse zonas de influencia, lo que describió como una deriva de tipo neocolonial en las relaciones internacionales.
El mandatario francés vinculó este contexto con acciones recientes de Washington, como la operación militar en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro y la reiterada intención del presidente estadounidense, Donald Trump, de tomar control de Groenlandia, incluso mediante el uso de la fuerza. Para Macron, estos hechos reflejan una lógica donde prevalece la ley del más fuerte y se normaliza la ruptura de reglas compartidas.
Francia apuesta por el G7 y el multilateralismo
Frente a este panorama, Macron anunció que Francia utilizará su presidencia del G7 para reactivar el multilateralismo y evitar la fragmentación del orden mundial. Aclaró que esta estrategia no estará dirigida contra China ni contra las potencias emergentes, sino que buscará reducir desequilibrios globales, especialmente en el ámbito económico.
El jefe de Estado francés insistió en que Europa no puede resignarse a ser solo una potencia moral, en un mundo marcado por la guerra, la confrontación y la brutalización de la política internacional. Por ello, defendió que la Unión Europea refuerce su capacidad de defensa y autonomía estratégica, incluyendo el rearme militar europeo.
Defensa del modelo europeo y tensiones comerciales
Macron también llamó a proteger y fortalecer la legislación europea en materia digital, en referencia a la Ley de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales (DMA), normativas que han sido cuestionadas desde Washington. Según explicó, estas reglas forman parte de un “escudo democrático” europeo frente a injerencias externas, en el que Francia pretende asumir un papel activo.
En el plano económico, el presidente francés pidió acelerar una agenda de preferencias comerciales europeas, con énfasis en simplificar el mercado único y el mercado de capitales, para dar mayor cohesión a una Unión Europea de 450 millones de habitantes. En ese marco, reiteró la necesidad de incluir cláusulas espejo en los acuerdos comerciales, para asegurar que los productos importados cumplan con las normas europeas.
Sin mencionar de forma directa el acuerdo entre la UE y el Mercosur, Macron dejó claro que Francia mantiene reservas y exige mayores garantías, especialmente para proteger al sector agrícola, que ha protagonizado protestas en los últimos meses.
En conjunto, el mensaje del presidente francés expone una preocupación creciente en Europa por el giro unilateral de Estados Unidos, y plantea al multilateralismo y a una Europa más fuerte como respuesta a un mundo cada vez más regido por la fuerza y la competencia entre potencias.
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