El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, lanzó una advertencia clara al Parlamento Europeo al señalar que Europa no cuenta con la capacidad suficiente para defenderse por sí sola sin el respaldo militar de Estados Unidos, en un contexto marcado por crecientes tensiones políticas y estratégicas en torno a Groenlandia.
Durante su intervención en Bruselas, Rutte subrayó que la relación transatlántica sigue siendo indispensable, desestimando la idea de que la Unión Europea o el continente en su conjunto puedan garantizar su seguridad de manera independiente. En su mensaje, insistió en que la cooperación entre Europa y Washington es una necesidad estratégica, no una opción.
Las declaraciones se producen tras una semana de incertidumbre luego de que el presidente estadounidense Donald Trump suavizara su postura sobre Groenlandia durante el Foro Económico Mundial en Davos. Aunque descartó una toma del territorio —autónomo de Dinamarca—, sus comentarios previos, junto con críticas hacia Europa y amenazas comerciales, generaron inquietud entre los aliados europeos.
Rutte, quien ha mantenido una relación cercana con Trump, respaldó la visión del mandatario estadounidense sobre la importancia estratégica del Ártico, y defendió una mayor protección de Groenlandia dentro del esquema de seguridad de la OTAN. Al mismo tiempo, explicó que no tiene autoridad para negociar en nombre de Dinamarca, luego de que surgieran preocupaciones sobre posibles acuerdos bilaterales a espaldas de Copenhague y Nuuk.
Según explicó el líder de la alianza, existen dos procesos paralelos relacionados con Groenlandia. El primero se centra en un plan de defensa ártica más amplio entre los países miembros de la OTAN, mientras que el segundo involucra conversaciones entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia, iniciadas recientemente en Washington y aún en curso.
Aunque evitó dar detalles específicos, fuentes occidentales han señalado que uno de los temas en discusión sería el estatus de las bases militares estadounidenses en la isla, donde Washington mantiene presencia desde la Segunda Guerra Mundial. No obstante, las autoridades danesas han dejado claro que la soberanía de Groenlandia es una línea infranqueable.
Las respuestas evasivas de Rutte provocaron cuestionamientos de varios eurodiputados, especialmente representantes daneses, quienes reiteraron que no aceptarán presiones ni concesiones territoriales. El tono conciliador del secretario general hacia Trump también generó incomodidad entre algunos legisladores europeos.
Más allá del debate sobre Groenlandia, Rutte recalcó que Europa aún depende del poder militar estadounidense más de siete décadas después del fin de la Segunda Guerra Mundial. Afirmó que si el continente buscara una defensa totalmente autónoma, tendría que duplicar su gasto militar, incluyendo el desarrollo de una capacidad nuclear propia, lo que implicaría inversiones de miles de millones de euros.
Finalmente, respaldó la postura de Washington sobre el creciente interés de China y Rusia en el Ártico, señalando que ambos países representan un desafío cada vez mayor para la seguridad de la región y para los intereses estratégicos de la OTAN.
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