Más de un millón de personas en Gaza continúan sin acceso a un refugio digno, advirtió la Oficina del Portavoz del Secretario General de la ONU. La cifra equivale a casi la mitad de la población del enclave, que enfrenta condiciones extremas tras el cese al fuego.
Aunque se han distribuido miles de tiendas de campaña y cientos de miles de lonas, la ayuda resulta insuficiente. El invierno ha dejado a familias palestinas expuestas a la lluvia, el viento y el agua del mar, viviendo en refugios improvisados y dañados.
La ONU señaló que los equipos humanitarios siguen apoyando a las comunidades más vulnerables. Sin embargo, los servicios básicos de agua, saneamiento y manejo de residuos enfrentan graves obstáculos: falta de acceso a vertederos, infraestructura destruida y escasez de combustible.
A pesar de estas limitaciones, equipos respaldados por UNICEF han logrado retirar 1,000 toneladas de desechos cada mes desde el alto al fuego, protegiendo la salud de niñas, niños y sus familias.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo subrayó que la gestión de residuos es uno de los servicios más afectados, con apenas unos pocos sitios temporales disponibles, lo que incrementa los riesgos ambientales y sanitarios.
En un comunicado reciente, el Comité Permanente Interinstitucional —que reúne a agencias de la ONU y socios humanitarios— instó a las autoridades israelíes a reconsiderar su plan de prohibir la operación de organizaciones internacionales, recordando que estas son esenciales para sostener la respuesta humanitaria en los territorios ocupados.
También puedes leer: Somalia acusa a Somalilandia de negociar con Israel el reasentamiento de palestinos.
Fotografia: Mahmud Hams













