La ejecutiva mexicana María Montserrat Alvarado asumió la dirección del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, convirtiéndose en la primera mujer laica en ocupar un cargo de este rango dentro de la Curia romana. Su nombramiento entró en vigor el domingo 1 de noviembre, después de que el papa León XIV la designara para encabezar el organismo en junio pasado.
Alvarado, de 39 años, nació en Ciudad de México y creció en Estados Unidos. Antes de incorporarse a la estructura de la Santa Sede, se desempeñaba como presidenta y directora de operaciones de EWTN News, la división informativa de Eternal Word Television Network, considerada la mayor cadena católica de televisión estadounidense.
La designación representa un cambio relevante en la estructura de comunicación de la Iglesia católica, pues coloca a una mujer sin condición religiosa en un puesto directivo de alto nivel dentro de la institución.
¿Qué funciones tendrá en el Vaticano?
El Dicasterio para la Comunicación supervisa los principales servicios informativos y de difusión de la Santa Sede. Entre sus responsabilidades se encuentran la coordinación de los servicios de prensa, radio y televisión del Vaticano, así como la oficina de prensa.
Alvarado recibió la noticia de su nombramiento con sorpresa, según relató en una entrevista con EWTN News. La ejecutiva explicó que no buscó el puesto mediante los mecanismos habituales de selección.
“No presenté ninguna candidatura ni fui seleccionada”, declaró al referirse al proceso que culminó con su designación.
La nueva directora también precisó que su llegada al cargo respondió a una decisión directa del pontífice: “un nombramiento del Santo Padre”, en referencia a León XIV.
Su trayectoria en medios católicos
Antes de asumir la responsabilidad en el Vaticano, Alvarado encabezó EWTN News, plataforma informativa vinculada a una de las redes de televisión católicas con mayor alcance en Estados Unidos.
EWTN fue fundada por una monja y se consolidó como un medio de referencia para sectores católicos conservadores de ese país.
Con su incorporación, la mexicana tendrá bajo su responsabilidad la coordinación de los canales institucionales mediante los cuales el Vaticano comunica sus actividades, decisiones y posicionamientos a la comunidad católica y al público internacional.
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