Miles de personas desplazadas comenzaron a regresar a sus hogares en el sur de Líbano tras la entrada en vigor de un alto el fuego de 10 días entre Israel y Hezbollah, en un contexto donde la tregua ha abierto una ventana de retorno, pero persisten riesgos, destrucción y condiciones inciertas para la población civil. El acuerdo, alcanzado con mediación internacional, ha permitido una pausa en los combates, aunque sin garantías claras de estabilidad a largo plazo.
Desde las primeras horas del día, carreteras clave hacia el sur registraron largas filas de vehículos cargados con pertenencias, colchones y artículos básicos, reflejando la urgencia de miles de familias por regresar a sus comunidades. Uno de los puntos más transitados fue el cruce sobre el río Litani, donde un puente dañado por bombardeos recientes fue habilitado de manera provisional, evidenciando las condiciones precarias en las que se realiza el retorno.
El conflicto ha dejado un saldo humanitario significativo, con más de un millón de personas desplazadas, por lo que el regreso masivo ocurre en medio de advertencias de autoridades que han recomendado evitar desplazamientos inmediatos debido a posibles riesgos de seguridad. A pesar de ello, muchas familias optaron por volver para verificar el estado de sus viviendas, incluso cuando las condiciones no son completamente seguras.
En diversas localidades del sur, los habitantes se encontraron con escenarios marcados por la destrucción: edificios colapsados, calles cubiertas de escombros, infraestructura dañada y servicios básicos interrumpidos, lo que complica la posibilidad de una reanudación inmediata de la vida cotidiana. En algunos casos, el retorno ha sido temporal, con visitas breves para evaluar daños antes de decidir un regreso definitivo.
Aunque la tregua se ha mantenido en términos generales, persisten reportes de tensiones y episodios de violencia en las horas previas y posteriores a su entrada en vigor, lo que genera incertidumbre entre la población. Hospitales en el sur continúan atendiendo personas heridas por ataques recientes, lo que refleja que el impacto del conflicto sigue presente incluso durante la pausa acordada.
En este contexto, el retorno de desplazados ocurre en medio de un panorama humanitario complejo que combina la necesidad de reconstrucción, asistencia social y garantías de seguridad, elementos clave para que el regreso sea sostenible. La evolución del alto el fuego será determinante para definir si este proceso se consolida o si las condiciones obligan nuevamente a miles de personas a desplazarse.
Foto: Redes













