Naufragio deja al menos 27 migrantes muertos cerca de Malasia

Más de 600 migrantes rohinyás han muerto o desaparecido este año en el mar huyendo de la persecución étnica en Myanmar

Al menos 27 refugiados rohinyás murieron y decenas permanecen desaparecidos tras el naufragio de una embarcación frente a las costas de Malasia, cuando intentaban huir de la persecución y la miseria que azotan su comunidad en Myanmar y en los campos de refugiados de Bangladesh.

Según la Agencia de Aplicación Marítima de Malasia, el barco transportaba alrededor de 70 personas, entre ellas mujeres y niños. Se cree que formaba parte de un grupo de tres embarcaciones con unos 300 pasajeros que partieron desde el estado de Rakáin, al oeste de Myanmar. La tragedia ocurrió cerca de la isla de Langkawi, cuando el bote —en precarias condiciones— se hundió antes de llegar a tierra firme.

Equipos de rescate de Malasia y Tailandia han recuperado al menos 27 cuerpos, mientras las labores de búsqueda se mantienen pese a las malas condiciones marítimas. Organismos como la Organización de las Naciones Unidas y la Organización Internacional para las Migraciones expresaron preocupación por la magnitud de la tragedia y llamaron a reforzar los mecanismos regionales de búsqueda y rescate, además de garantizar el acceso seguro al asilo para los sobrevivientes.

De acuerdo con Amnistía Internacional, esta tragedia refleja el colapso humanitario que obliga a miles de rohinyás a emprender peligrosas travesías marítimas. La organización recordó que más de 600 refugiados han muerto o desaparecido en el mar en lo que va del año, y criticó las políticas de Malasia y Tailandia de rechazar embarcaciones con migrantes, lo que agrava el riesgo de muertes masivas.

La raíz del éxodo: décadas de persecución

La tragedia marítima es solo una expresión más de la persecución estructural que sufre la minoría musulmana rohinyá desde hace más de siete décadas. Marginados desde la independencia de Myanmar en 1948, los rohinyás fueron despojados de su nacionalidad con la Ley de Ciudadanía de 1982, que los declaró “extranjeros ilegales”. Desde entonces, viven sometidos a trabajos forzados, desplazamientos, violencia sexual, restricciones a la movilidad y represión militar.

En 2017, una ofensiva del ejército birmano —calificada por la ONU como posible genocidio— provocó el éxodo de más de 700 mil personas hacia Bangladesh. Hoy, esta comunidad continúa siendo la mayor población apátrida del mundo, sin derechos básicos ni protección internacional efectiva.

Mientras los gobiernos del sudeste asiático debaten su responsabilidad ante esta crisis, cada naufragio confirma la indiferencia global hacia una de las tragedias humanitarias más persistentes del siglo XXI.

Fotografías: Redes

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