El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, cuestionó con firmeza las recientes operaciones militares de Estados Unidos en el Caribe y el Pacífico oriental, en las que se han atacado embarcaciones presuntamente dedicadas al tráfico de drogas. Según la oficina del organismo, estas acciones vulneran el derecho internacional humanitario y deben cesar de inmediato.
Durante una conferencia de prensa en Ginebra, la portavoz de la Oficina de Derechos Humanos, Ravina Shamdasani, explicó que Türk considera que los bombardeos estadounidenses han generado un creciente costo humano y podrían constituir ejecuciones extrajudiciales, al no respetar los principios de proporcionalidad y uso prudente de la fuerza. Para el alto funcionario, las muertes derivadas de estos ataques requieren una investigación independiente e imparcial.
Desde septiembre, Estados Unidos ha ejecutado al menos 14 ataques contra supuestos barcos con droga, con un saldo de más de 60 personas fallecidas, de acuerdo con datos difundidos por el propio Pentágono. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció recientemente una nueva operación en el Pacífico oriental, donde murieron cuatro tripulantes tras un bombardeo a una embarcación señalada por transportar narcóticos.
La administración del presidente Donald Trump ha justificado estas acciones bajo el argumento de que son necesarias para detener el flujo de drogas hacia territorio estadounidense. Sin embargo, varios países latinoamericanos y organismos internacionales han expresado preocupación por el uso de medios militares en operaciones que deberían regirse por protocolos policiales y no por tácticas bélicas.
Para la ONU, la lucha contra el narcotráfico debe abordarse desde un enfoque de cumplimiento de la ley, en el que la fuerza letal se emplee únicamente como último recurso ante una amenaza inminente para la vida humana. De lo contrario, advierte el organismo, tales acciones equivaldrían a una violación del derecho a la vida y al principio de legalidad internacional.
Las operaciones se desarrollan fuera de cualquier contexto de conflicto armado reconocido, lo que agrava la preocupación de Naciones Unidas. Türk insiste en que la seguridad no puede ser excusa para incumplir las normas internacionales de derechos humanos, y pide a Washington rendir cuentas y revisar su estrategia militar en la región.
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