Qatar detuvo temporalmente la producción de gas natural licuado (GNL) tras registrarse afectaciones en instalaciones energéticas vinculadas a QatarEnergy, mientras las autoridades evalúan el alcance de los daños y priorizan la seguridad operativa. La medida ocurre en un contexto de crecientes tensiones regionales que han impactado infraestructura estratégica en Medio Oriente.
En paralelo, Saudi Aramco ordenó el cierre preventivo de la refinería de Ras Tanura, la más grande de Arabia Saudita, con capacidad para procesar 550 mil barriles diarios. El complejo, además de su función de refinación, es un punto clave para la exportación de crudo desde el Golfo Pérsico.
La situación también ha generado efectos inmediatos en los mercados internacionales. El precio del petróleo subió hasta 13% en la jornada, superando los 82 dólares por barril, su nivel más alto desde enero de 2025, impulsado por la incertidumbre en el suministro y la interrupción del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, paso estratégico para el comercio energético mundial.
Otros productores y compañías del sector han aplicado suspensiones preventivas en campos de petróleo y gas en la región, sin que hasta el momento se reporten daños estructurales mayores. Analistas advierten que la evolución del flujo marítimo y la reactivación de instalaciones serán determinantes para la estabilidad del mercado energético global en los próximos días.
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