La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, enfrenta una de las crisis políticas más severas de su gestión, luego de que dos civiles murieran durante operativos federales en Mineápolis, hechos que han provocado indignación social, protestas y una inusual presión desde su propio partido.
Aunque el presidente Donald Trump mantiene su respaldo, legisladores republicanos y demócratas han cuestionado el uso de la fuerza por parte de agencias migratorias y la responsabilidad política de Noem en los operativos que derivaron en los asesinatos de Renee Good y el enfermero Alex Pretti.
El caso que detonó mayores críticas fue el de Alex Pretti, trabajador sanitario de 37 años, quien murió tras recibir disparos de agentes de la Patrulla Fronteriza mientras intentaba intervenir en defensa de una mujer durante un operativo federal. El hecho generó cuestionamientos institucionales sobre los protocolos de actuación y la criminalización de civiles.
Desde el Senado, la republicana Lisa Murkowski consideró que la permanencia de Noem en el cargo ya no es sostenible, al señalar que la funcionaria debe asumir responsabilidad por el clima de caos y las tragedias recientes, además de criticar que se haya intentado presentar a Pretti como una amenaza, pese a su perfil profesional y civil.
En una postura similar, el senador republicano Thom Tillis dejó claro que no confía en la gestión de Noem, al manifestar que su salida sería lo más conveniente ante la gravedad de los hechos. Otros legisladores del mismo partido han expresado preocupación por el aumento de operativos del ICE con desenlaces fatales.
Desde la oposición, el líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, advirtió que avanzarán hacia un juicio político si la Casa Blanca no actúa de manera inmediata para destituir a la secretaria. Según explicó, el Congreso está dispuesto a utilizar los mecanismos constitucionales para exigir rendición de cuentas.
La ofensiva legislativa tomó forma el 14 de enero, cuando el congresista Robin Kelly, de Illinois, presentó una resolución formal de impeachment, motivada por otro operativo mortal en el que Renee Good perdió la vida a manos de un agente del ICE. Hasta ahora, más de 160 legisladores demócratas han respaldado la iniciativa.
Sin embargo, el proceso enfrenta obstáculos políticos, ya que requiere que al menos tres republicanos se sumen a los demócratas en la Cámara Baja y, posteriormente, una mayoría calificada en el Senado, actualmente controlado por el Partido Republicano.
En medio de la polémica, Donald Trump defendió públicamente a Noem, destacando su desempeño al frente del Departamento de Seguridad Nacional y atacando directamente a los senadores críticos, lo que evidenció las fracturas internas dentro del Partido Republicano.
La crisis se desarrolla además en un contexto de creciente movilización social. En Mineápolis, la congresista Ilhan Omar fue agredida durante un acto público, mientras exigía la disolución del ICE y la renuncia inmediata de Noem, un episodio que reavivó el debate nacional sobre la militarización de la política migratoria y el impacto humanitario de las operaciones federales.
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