Ricardo Salinas Pliego, uno de los empresarios más poderosos de México, pagó una fianza de 25 millones de dólares en Estados Unidos para evitar ser arrestado, tras ser declarado en desacato por una corte neoyorquina. El conflicto legal tiene su origen en una venta millonaria realizada hace más de una década, cuyo trasfondo fiscal ha escalado hasta convertirse en una amenaza directa a su libertad personal.
La disputa se remonta a la venta de Iusacell a AT&T en 2014, operación en la que la compañía estadounidense asegura haber heredado una carga fiscal no revelada previamente. Años después, tras una auditoría del SAT, la filial adquirida, SOS Telecomunicaciones, fue señalada por realizar movimientos contables irregulares que permitieron evadir impuestos de forma artificial.
AT&T resolvió el conflicto fiscal con las autoridades mexicanas pagando una fracción del crédito original, pero exigió a Grupo Salinas el reembolso de esa cantidad. Sin embargo, el conglomerado mexicano se negó a cubrir el monto, argumentando que no era su responsabilidad directa. Esto derivó en una demanda en Estados Unidos en 2020, la cual fue resuelta en favor de la empresa estadounidense.
Ante la negativa de cumplimiento, la jueza Andrea Masley decidió actuar directamente contra Salinas Pliego y su asesor legal Francisco Borrego, imponiéndoles un plazo de dos semanas para pagar, bajo amenaza de ser enviados a la notoria cárcel de Rikers Island. Frente a esta presión judicial, Grupo Salinas optó por cubrir la fianza mientras continúa con el proceso de apelación.
El caso evidencia una estrategia de resistencia legal por parte de Salinas Pliego, quien ha enfrentado múltiples litigios tanto en México como en el extranjero. En Estados Unidos, la maniobra de vaciar las cuentas de Grupo Salinas Telecom antes del fallo judicial fue vista como una acción evasiva, mientras que en México el SAT mantiene reclamos fiscales que ascienden a 64 mil millones de pesos, los cuales han sido impugnados en tribunales.
Además del conflicto con el fisco mexicano, TV Azteca enfrenta una deuda de 565 millones de dólares con acreedores estadounidenses, quienes también están en proceso de litigio. El empresario ha denunciado persecución política y ha impulsado una narrativa de resistencia contra el gobierno federal, buscando apoyo en sectores críticos de la actual administración.
La fianza pagada en Estados Unidos marca un nuevo revés para Salinas Pliego, cuya fortuna personal, estimada en 7,500 millones de dólares, no ha evitado que enfrente presiones judiciales tanto internas como internacionales.
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