El presidente Donald Trump anunció una inversión de hasta 200 mil millones de dólares de Corea del Sur en proyectos energéticos de Estados Unidos, como parte de un acuerdo comercial que vincula las inversiones con beneficios arancelarios para productos surcoreanos.
El anuncio contempla recursos para ocho centrales nucleares, un gasoducto de gas natural licuado en Alaska y una central eléctrica de 6 gigavatios en Texas, de acuerdo con los detalles difundidos por la administración estadunidense.
Trump presentó el acuerdo desde el Despacho Oval y destacó que los proyectos forman parte del paquete de inversión estratégica por 350 mil millones de dólares que Corea del Sur comprometió como parte del entendimiento comercial alcanzado en julio de 2025.
“Esta invertirá hasta 200 mil millones de dólares”, afirmó el mandatario al referirse al compromiso surcoreano.
Inversión vinculada con aranceles y energía
El acuerdo comercial estableció aranceles de 15 por ciento para productos surcoreanos importados a Estados Unidos, mientras Seúl asumió compromisos de inversión y mayores compras de energía estadunidense.
Uno de los proyectos centrales será el desarrollo de infraestructura para transportar gas natural desde la vertiente norte de Alaska hasta una planta de licuefacción ubicada en la costa sur del estado.
El gasoducto tendrá una extensión aproximada de mil 299 kilómetros y contempla una capacidad de transporte de 3 mil 900 millones de pies cúbicos de gas al día. La infraestructura buscaría producir hasta 20 millones de toneladas métricas de gas natural licuado al año para su exportación hacia mercados asiáticos.
Sin embargo, el proyecto enfrenta cuestionamientos por sus costos y viabilidad económica. El desarrollador Glenfarne Group impulsa la obra, mientras organizaciones defensoras de la biodiversidad han expresado críticas por sus posibles impactos ambientales.
Trump impulsa combustibles fósiles antes de elecciones
El anuncio también se produce en un contexto político marcado por las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos. Trump ha utilizado los acuerdos de inversión y proyectos energéticos como parte de su discurso sobre la economía, mientras persisten preocupaciones entre los votantes por el nivel de los precios de la gasolina.
Al mismo tiempo, su administración ha impulsado una agenda favorable a los combustibles fósiles y ha revertido regulaciones dirigidas a reducir emisiones contaminantes.
El proyecto de Alaska representa así una de las apuestas más importantes de Trump para ampliar las exportaciones energéticas de Estados Unidos, aunque su desarrollo todavía enfrenta interrogantes sobre costos, demanda y efectos ambientales.
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