El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Rusia enviará más de 300 mil toneladas de diésel de manera inmediata a los mercados estadounidense y mundial, como parte de un acuerdo energético con su homólogo ruso, Vladimir Putin. El mandatario también anticipó nuevos cargamentos en los próximos meses, con el objetivo de reducir los precios de los combustibles.
A través de su plataforma Truth Social, Trump calificó como “altamente exitosa” su conversación con Putin y aseguró que el suministro ruso contribuirá a contener el encarecimiento del diésel, un combustible fundamental para el transporte de mercancías y las actividades agrícolas.
Según el anuncio del presidente estadounidense, Rusia entregará otras 500 mil toneladas en noviembre y un millón de toneladas adicionales posteriormente. También mencionó la posibilidad de suministrar tres millones de toneladas, dependiendo de las condiciones de las refinerías rusas, algunas de las cuales han recibido ataques con drones ucranianos.
El gobierno de Estados Unidos también autorizó temporalmente la entrada de diésel ruso al mercado internacional mediante una licencia general de su Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro.
“Los precios del gasóleo para los estadunidenses y, de hecho, para el mundo, bajarán drásticamente”, afirmó Trump en su publicación, al defender la medida como parte de sus esfuerzos para aliviar los costos que enfrentan agricultores, ganaderos y transportistas.
Flexibilización de sanciones genera críticas de Ucrania
El anuncio ocurre en un contexto de presión por el aumento de los precios energéticos en Estados Unidos, donde Trump busca reducir el costo de los combustibles antes de las elecciones legislativas de medio mandato. El pasado 5 de octubre, el mandatario firmó una orden ejecutiva que permite temporalmente utilizar diésel teñido en carreteras y elimina los impuestos aplicables a ese combustible hasta el 31 de diciembre.
Por su parte, el Kremlin confirmó que Rusia está dispuesta a suministrar petróleo y productos derivados a Estados Unidos y a otros mercados internacionales. La decisión representa un cambio relevante en la aplicación de las restricciones económicas que Washington mantiene contra Moscú desde hace años.
Sin embargo, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, cuestionó el anuncio y advirtió que flexibilizar las sanciones sin compromisos concretos para reducir las hostilidades podría favorecer al gobierno ruso.
“Cualquier flexibilización de las sanciones contra Rusia sin un acuerdo claro y duradero de desescalada con este país constituye una debilidad evidente”, sostuvo Zelenski.
El mandatario ucraniano defendió los ataques contra instalaciones petroleras rusas como una respuesta a las ofensivas contra la infraestructura energética de su país y pidió una distensión recíproca.
El impacto del suministro anunciado dependerá de la ejecución de las entregas, las condiciones del mercado y la evolución de las restricciones energéticas.
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