El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su Gobierno no planea una invasión militar de Groenlandia, aunque reiteró que su intención es que el territorio autónomo de Dinamarca pase al control estadounidense mediante una compra.
Durante una intervención en el banquete anual del club social Alfalfa, el mandatario abordó el tema en un tono irónico, al sugerir que debía abreviar su discurso para atender una supuesta invasión. Sin embargo, dejó claro que la vía militar no está en sus planes, ya que considera que la adquisición del territorio puede realizarse por medios económicos.
Trump insistió en que su objetivo no es incorporar a Groenlandia como el estado número 51, aunque aprovechó el comentario para bromear sobre la posibilidad de sumar nuevos territorios a Estados Unidos, incluyendo a Canadá y Venezuela, en un ejercicio retórico que desató reacciones encontradas.
Desde hace meses, el presidente estadounidense ha defendido públicamente la idea de tomar el control de Groenlandia por razones de seguridad nacional, argumentando que la presencia e influencia de Rusia y China en el Ártico representan una amenaza estratégica para Washington.
Pese a estas declaraciones, sectores de su propia administración no han descartado el uso de la fuerza militar como último recurso, una postura que ha generado preocupación internacional debido a que Groenlandia forma parte del Reino de Dinamarca, país miembro de la OTAN.
Las aspiraciones de Trump han provocado rechazo tanto del gobierno local de Nuuk como de Copenhague, además de críticas de otros aliados europeos, quienes consideran que este tipo de planteamientos tensionan la cohesión de la Alianza Atlántica.
Analistas y líderes políticos advierten que las presiones de Washington sobre Groenlandia podrían debilitar seriamente a la OTAN, ya que un conflicto en la isla obligaría a los países miembros a defender a Dinamarca, lo que podría desencadenar una crisis interna sin precedentes dentro del bloque.
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