Trump estalla contra el Congreso y califica de “antipatriota” el freno a sus poderes de guerra

Legisladores sostienen que la guerra fue iniciada sin la autorización exigida por el Congreso estadounidense

Donald Trump reaccionó con furia luego de que la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobara una resolución para limitar sus facultades militares en la guerra contra Irán. El mandatario calificó la medida como “antipatriótica” y la presentó como un intento de frenar sus decisiones bélicas, pese a que el Congreso busca recuperar control sobre una intervención iniciada sin autorización legislativa plena.

La resolución fue aprobada por 215 votos contra 208 y ordena retirar a las fuerzas estadounidenses del conflicto con Irán, en el primer respaldo formal de la Cámara a una medida contra la intervención militar desde el inicio de la guerra. El caso vuelve a exhibir la tensión entre la Casa Blanca y el Congreso por el uso del poder militar estadounidense, especialmente cuando se trata de operaciones en Medio Oriente.

Trump sostuvo que la decisión llegó cuando, según él, mantenía negociaciones finales con Teherán para poner fin al conflicto. En lugar de reconocer el debate constitucional sobre los límites de la guerra, el presidente acusó a sus opositores de querer perjudicar a Estados Unidos con tal de impedirle una victoria política, y dirigió sus ataques tanto a demócratas como a republicanos que votaron contra su postura.

La ofensiva contra Irán comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques bajo la operación denominada Furia Épica. Desde entonces, legisladores demócratas han señalado que la intervención no contó con la autorización exigida por el Congreso, lo que abrió una batalla política sobre los alcances reales del poder presidencial para sostener operaciones militares prolongadas.

La Ley de Poderes de Guerra de 1973 establece que el presidente puede usar fuerzas militares por un periodo limitado sin autorización legislativa, pero debe recibir respaldo del Congreso para prolongar las hostilidades más allá de 60 días. Ese plazo venció el 1 de mayo, aunque la Casa Blanca sostiene que el conteo quedó suspendido por un alto el fuego parcial, argumento que mantiene abierto el conflicto institucional.

Pese al golpe político, la resolución todavía enfrenta un camino difícil: debe pasar por el Senado y superar un eventual veto presidencial. El episodio confirma que la política exterior de Washington vuelve a moverse entre presión militar, cálculo electoral y disputa institucional, mientras Trump presenta cualquier límite como una traición y el Congreso intenta frenar una guerra que exhibe nuevamente el intervencionismo estadounidense.

Foto: Redes

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