El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó una ofensiva política y legal que busca modificar las reglas de las elecciones intermedias de noviembre, mientras insiste en desacreditar la confiabilidad del sistema electoral. Expertos y antiguos funcionarios advierten que la Casa Blanca estaría preparando argumentos para desconocer, impugnar o deslegitimar los resultados si el Partido Republicano pierde su mayoría legislativa.
Como parte de esta estrategia, Trump anunció un mensaje nacional para retomar sus acusaciones sobre un supuesto fraude en los comicios presidenciales de 2020, pese a que decenas de demandas impulsadas por él y sus aliados fueron rechazadas por falta de pruebas. La narrativa también pretende cuestionar la legitimidad de legisladores demócratas que actualmente ocupan escaños en el Congreso.
El mandatario exige que el Congreso apruebe nuevas restricciones para votar, entre ellas mayores requisitos documentales para acreditar la ciudadanía y la prohibición del sufragio por correo. Millones de ciudadanos estadounidenses, especialmente personas pobres y pertenecientes a minorías, podrían quedar fuera del proceso por no contar con pasaporte, acta de nacimiento u otros documentos exigidos.
La preocupación aumentó después de que Trump removiera a la dirigencia de la Comisión Federal de Asistencia Electoral, organismo independiente que apoya a los estados en la protección de boletas, certificación de máquinas y seguridad de los comicios. Críticos consideran que esta decisión abre la puerta a una intervención directa del Ejecutivo en tareas que constitucionalmente corresponden a los gobiernos estatales.
El Departamento de Justicia también exigió a los 50 estados entregar sus padrones electorales y emprendió acciones judiciales contra 28 entidades que se negaron a proporcionarlos. Al mismo tiempo, gobiernos republicanos aprobaron leyes que endurecen el registro y la identificación de votantes, aunque los estudios citados ubican el fraude electoral real entre 0.0003 y 0.002 por ciento.
Las acciones provocaron la movilización de organizaciones civiles y dirigentes como Martin Luther King III y Al Sharpton, quienes convocaron una marcha nacional en Washington para agosto. La protesta denunciará los intentos de restringir el sufragio, alterar distritos electorales y reducir la representación de comunidades afroestadounidenses y otras minorías antes de las elecciones de noviembre.
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