Mar-a-Lago, Florida.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo una reunión privada en su residencia de Mar-a-Lago con el presidente de Honduras, Nasry Asfura, encuentro que giró en torno a temas de seguridad, migración y cooperación bilateral.
A través de un mensaje difundido la noche del sábado, Trump señaló que ambos gobiernos mantienen coordinación en el combate al narcotráfico y a las organizaciones criminales, así como en la aplicación de políticas de deportación de personas migrantes desde territorio estadounidense. El mandatario estadounidense reiteró la necesidad de enfrentar a cárteles y pandillas, un eje central de su discurso hacia Centroamérica.
De acuerdo con lo informado por Trump, durante la conversación también se abordaron asuntos relacionados con inversión y comercio entre ambos países, aunque no se precisaron acuerdos concretos ni compromisos derivados del encuentro.
La reunión se da semanas después de que Asfura asumiera la presidencia de Honduras, tras un proceso electoral cerrado y acompañado de acusaciones de irregularidades y tensiones políticas internas. Trump había manifestado previamente su respaldo político al mandatario hondureño durante la contienda electoral.
El encuentro en Mar-a-Lago, realizado fuera de los canales diplomáticos habituales, se inscribe en la forma de conducción política de Trump, basada en vínculos directos con gobiernos afines en la región. En un contexto marcado por la presión migratoria y la agenda de seguridad regional impulsada desde Washington, el alcance práctico de esta reunión para Honduras y para la región centroamericana permanece, por ahora, sin definiciones públicas.











