El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar sobre la mesa su política de cambios de nombres geográficos al compartir una publicación en Truth Social que sustituye la palabra “Mexico” por “America” en un mapa de Nuevo México.
La imagen apareció este domingo y sugiere un nuevo intento de desvincular del nombre del estado la referencia histórica a México, aunque por ahora no existe ninguna medida oficial que modifique su denominación.
La publicación ocurre después de que Trump promoviera otros cambios en nombres geográficos de Estados Unidos. Entre ellos destaca su impulso para utilizar “Golfo de América” en lugar de Golfo de México y, más recientemente, la denominación “Lake America” para referirse al Lago Ontario en documentos de su administración.

Una propuesta que requiere al Congreso
El eventual cambio de nombre de Nuevo México no depende únicamente de una decisión presidencial. La modificación oficial del nombre de un estado requiere la intervención del Congreso, por lo que la publicación de Trump no representa, por sí misma, un cambio jurídico.
Hasta este domingo tampoco se había emitido una orden ejecutiva que estableciera oficialmente el nombre de “Nueva América”.
La maniobra, sin embargo, vuelve a generar cuestionamientos sobre el uso político de los nombres geográficos y sobre la relación de Estados Unidos con territorios y referencias históricas vinculadas con otros países.
Nuevo México conserva en su propia denominación una huella directa de la historia compartida entre ambos países. El territorio formó parte de México hasta la guerra entre México y Estados Unidos, concluida en 1848, cuando el país vecino incorporó amplias extensiones territoriales.
En ese contexto, la imagen difundida por Trump adquiere una carga política que trasciende un simple cambio de palabras en un mapa. Su publicación se suma a una serie de iniciativas con las que el mandatario busca reivindicar una narrativa nacionalista sobre la geografía estadounidense.
Por ahora, “Nuevo México” continúa siendo el nombre oficial del estado. La frase que acompaña el mapa, sin embargo, vuelve a poner en discusión hasta dónde puede llegar la estrategia de Trump para modificar referencias geográficas con significado histórico.
Fotografía: X












