El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, anunció que su equipo concluyó las negociaciones con Estados Unidos para un acuerdo que proporcionará garantías de seguridad a Ucrania tras el fin de la guerra, un documento que aún debe ser ratificado por los Parlamentos de ambos países.
Según explicó, estas garantías tendrán un carácter similar al Artículo 5 de la OTAN, lo que implicaría que Estados Unidos y potencialmente otros aliados se comprometerían a asistir a Ucrania en caso de un ataque. Además, Zelenski indicó que las conversaciones para movilizar 800.000 millones de dólares destinados a la reconstrucción del país también están en su etapa final.
No obstante, el reparto de la región de Donetsk sigue siendo el principal obstáculo para la paz, ya que Rusia exige la cesión de las zonas aún bajo control ucraniano, algo que Kiev ha rechazado firmemente.
En un giro polémico, Zelenski comparó la situación de Vladímir Putin con la del depuesto Nicolás Maduro, lamentando que el presidente ruso no enfrente un juicio internacional como ocurrió con el líder venezolano. Sus declaraciones, aunque buscan presionar a la comunidad internacional, han generado críticas sobre su enfoque y prioridades, dado que se centra en cuestionar la justicia internacional mientras la guerra y la reconstrucción siguen en curso.
Mientras tanto, en el Foro Económico Mundial, el presidente de EE. UU., Donald Trump, confirmó que sostendrá un encuentro con Zelenski, aunque este último permanece en Kiev debido a la crisis energética provocada por recientes ataques rusos, mostrando un contraste entre las apariciones públicas y las decisiones estratégicas sobre el terreno.
En resumen, aunque la firma del acuerdo con EE. UU. representa un paso importante para Ucrania, las tensiones sobre Donetsk, la reconstrucción y la postura de Zelenski sobre la justicia internacional destacan como puntos críticos que podrían afectar la percepción global de su liderazgo.
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