Lula da Silva inaugura la COP30: llama a sustituir la guerra por justicia ambiental y social

Propone crear un fondo global destinado a financiar la transición energética; la ausencia de potencias clave en contaminación limita el proyecto

La trigésima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) arrancó este lunes en Belém, Brasil, con un llamado urgente del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a derrotar el negacionismo climático y sustituir la inversión en guerras por justicia ambiental. El encuentro reúne a más de 190 países y 50.000 delegados, con la ausencia de potencias clave como Estados Unidos, China, Rusia e India.

El mandatario brasileño insistió en que esta debe ser “la COP de la implementación”, advirtiendo que el mundo no puede seguir gastando billones en armamento mientras incumple sus compromisos ecológicos. Propuso redirigir recursos hacia un fondo global de 1,3 billones de dólares anuales hasta 2035, destinado a financiar la transición energética y fortalecer la justicia climática.

No obstante la gran participación internacional, el ausentismo de los líderes de las principales economías contaminantes fue interpretado como una señal del retroceso político en la agenda climática global. La negativa del presidente estadounidense Donald Trump a asistir o enviar representantes de alto nivel fue duramente cuestionada por mandatarios latinoamericanos como Gustavo Petro y Gabriel Boric, quienes lo acusaron de obstaculizar los acuerdos internacionales y promover el negacionismo.

Lula evitó mencionar directamente a Trump, pero subrayó la urgencia de “imponer una derrota política a los negacionistas”, defendiendo una acción global que vincule justicia social y justicia ambiental, especialmente para los países del Sur Global.

Financiamiento y equidad: los ejes de Belém

La Hoja de Ruta de Bakú a Belém, elaborada por Brasil y Azerbaiyán, fue presentada como el plan central para movilizar los fondos necesarios. Esta incluye impuestos a industrias de lujo, tecnología y armamento, y prioriza la creación del Fondo Bosques Tropicales para Siempre, una iniciativa brasileña que busca conservar más de 1.000 millones de hectáreas de selvas tropicales mediante inversiones sostenibles y transparentes.

Al menos 50 países respaldan ya la propuesta, que destinará 20% de los recursos a comunidades indígenas y locales, consideradas las principales guardianas de los ecosistemas amazónicos.

Por su parte, el secretario de la ONU, Simon Stiell, advirtió que la falta de acción climática no solo agravará las crisis ambientales, sino que generará estancamiento económico e inflación. Recordó que las emisiones han disminuido lentamente, pero el ritmo sigue siendo insuficiente para mantener el calentamiento global por debajo de los 1,5 °C.

Críticas y desafíos

Aunque Lula celebró la COP30 como una “proeza brasileña”, el evento ha sido criticado por la contradicción entre el discurso ambiental y las políticas petroleras del propio gobierno. Ambientalistas señalan que Brasil continúa explorando hidrocarburos en la desembocadura del Amazonas y expandiendo la agroindustria en áreas sensibles.

Aun así, la inauguración de la cumbre simboliza un esfuerzo por reposicionar a Brasil como líder del Sur Global en materia ambiental. Lula defendió que “no habrá transición verde si los pueblos pobres siguen pagando el precio de la crisis climática”.

La COP30 se extenderá hasta el 21 de noviembre, y su éxito dependerá de si los compromisos se traducen finalmente en acciones verificables y mecanismos financieros reales, más allá de los discursos.

Fotografías: Redes

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