La Cámara de Diputados aprobó en lo general el llamado Plan B de la reforma electoral, en una sesión marcada por posturas encontradas entre las distintas fuerzas políticas. La iniciativa fue avalada con 377 votos a favor, 102 en contra y sin abstenciones, lo que permitió avanzar en el proceso legislativo. La discusión se centró en los alcances de las modificaciones propuestas. El tema generó alta atención pública por sus posibles efectos en el sistema electoral. La minuta continúa ahora en su fase de discusión en lo particular.
El debate se desarrolló en un contexto de polarización entre bancadas, con diferencias sobre el impacto de la reforma en el funcionamiento del Instituto Nacional Electoral. Mientras legisladores de Morena defendieron los cambios como ajustes administrativos, la oposición expresó preocupación por posibles afectaciones institucionales. El eje de la discusión se centró en la operación y autonomía del órgano electoral. Las posturas reflejaron visiones opuestas sobre el papel del instituto. El intercambio se mantuvo constante durante la sesión.
La presentación inicial de la propuesta estuvo a cargo de Leonel Godoy, quien expuso los argumentos a favor del proyecto. Durante su intervención, el legislador fue interrumpido en diversas ocasiones por diputados de oposición. Posteriormente, se abrió espacio para posicionamientos tanto a favor como en contra. Cinco intervenciones respaldaron la reforma y cinco más la cuestionaron, evidenciando el equilibrio en el debate. La sesión avanzó entre señalamientos y réplicas. El ambiente reflejó la tensión política.
Desde Movimiento Ciudadano, la diputada Patricia Flores Elizondo adelantó que su bancada apoyaría el proyecto en lo general, aunque con reservas. Señaló que respaldan aspectos relacionados con la austeridad, pero consideran que el documento contiene deficiencias. Anunció que presentarán modificaciones en la discusión en lo particular, con el objetivo de corregir fallas. Esta postura muestra un respaldo condicionado. La revisión del contenido continuará en siguientes etapas.
El Plan B de la reforma electoral consiste en un conjunto de cambios a leyes secundarias, impulsados tras no concretarse una reforma constitucional previa. Entre los puntos principales se encuentran ajustes administrativos, reducción de estructuras y modificaciones en procedimientos internos del INE. Especialistas han advertido que estos cambios podrían afectar la capacidad operativa del organismo electoral. El alcance de estas modificaciones sigue siendo objeto de análisis. Su implementación podría tener efectos en la organización de elecciones.
Durante la sesión, el Partido del Trabajo confirmó su respaldo a la minuta en los términos aprobados por el Senado. Con ello, la mayoría legislativa aseguró los votos necesarios para su aprobación en lo general, consolidando el avance del proyecto. No obstante, el debate continuará en lo particular, donde se discutirán reservas y posibles ajustes. El proceso legislativo aún no concluye. La evolución de la reforma dependerá de las siguientes deliberaciones.
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