La Caravana Migrante 2025, conformada por más de cinco mil vehículos y aproximadamente veinte mil connacionales, partió de Laredo, Texas, y cruzó por Nuevo Laredo, Tamaulipas, con rumbo principalmente a Querétaro, así como a los estados de San Luis Potosí, Zacatecas, Guanajuato e Hidalgo. Este contingente se convierte en el más grande registrado hasta la fecha, al superar los cuatro mil quinientos automóviles del año pasado, lo que evidencia el crecimiento de esta estrategia colectiva como una forma segura de retorno al país.
El aumento de caravanas de paisanos ocurre en un contexto marcado por la hostilidad política en Estados Unidos. Trump reiteró en un mensaje a la nación que la migración irregular es responsable de la saturación de ciudades, la presión sobre servicios públicos y el aumento de la violencia, además de culpar a la administración de Joe Biden por permitir el ingreso masivo de inmigrantes indocumentados.
Estas declaraciones contrastan con la realidad de miles de migrantes mexicanos que, lejos de representar una amenaza, contribuyen de manera decisiva a la economía estadounidense en sectores como el campo, la construcción, los servicios y la industria, y que hoy regresan temporalmente a su país de origen para reunirse con sus familias.
La frontera de Nuevo Laredo se consolidó nuevamente como el principal punto de ingreso de la caravana, debido a su infraestructura y capacidad de atención institucional. Autoridades locales y federales implementaron un amplio operativo de seguridad y acompañamiento, con la participación del Instituto Nacional de Migración, la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional, Protección Civil y el programa Héroes Paisanos.
Omar Álvarez Arronte, director de Protección al Migrante del INM, destacó que el acompañamiento es permanente desde el ingreso al país hasta los lugares de origen, lo que ha permitido que el trayecto se realice sin incidentes mayores.
Habitualmente, en estas fechas se reportan extorsiones, asaltos y abusos en carreteras y puestos fronterizos. Expertos en seguridad advierten que los paisanos enfrentan riesgos tanto del crimen organizado como de autoridades corruptas, especialmente en tramos de Tamaulipas, San Luis Potosí, Guanajuato y Zacatecas. Ante ello, viajar en caravana se ha convertido en una medida de protección colectiva.
Testimonios de migrantes revelan que, sin este esquema, muchos dejarían de volver a sus comunidades por miedo.
Trump insiste en la criminalización de la migración
De nueva cuenta, Donald Trump volvió a vincular migración con crimen organizado y violencia, asegurando que su gobierno ha intensificado deportaciones y que incluso existe una “migración inversa”, sin presentar datos oficiales que respalden sus afirmaciones. También sostuvo que en los últimos meses no ha habido ingresos por la frontera sur, una declaración que ha sido cuestionada por agencias informativas y especialistas.
Este discurso refuerza una política de criminalización que, de acuerdo con el gobierno mexicano, no atiende las causas estructurales de la migración, como la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó de manera contundente la narrativa de Trump. Señaló que criminalizar a las y los migrantes es un acto de poca humanidad y advirtió que este enfoque genera más problemas de los que resuelve. Subrayó que la mejor forma de disminuir la migración es invertir en los países de origen y proteger los derechos humanos.
Sheinbaum también defendió la frontera México–Estados Unidos como una de las más dinámicas del mundo, con un intenso intercambio económico y social, y reiteró la importancia de la comunidad migrante mexicana para el desarrollo estadounidense.

Un regreso digno frente a un discurso de confrontación
La Caravana Migrante 2025 avanza como un ejemplo de organización, solidaridad y coordinación institucional para garantizar un retorno digno y seguro. Al mismo tiempo, pone en evidencia la distancia entre la realidad de miles de familias trabajadoras y el discurso de confrontación que Trump mantiene contra la migración.
Mientras los connacionales cruzan la frontera con la esperanza de reencontrarse con los suyos, el debate migratorio sigue marcado por visiones opuestas: una que apuesta por la criminalización y el cierre, y otra que insiste en la cooperación, la protección y el enfoque humano como única salida sostenible al fenómeno migratorio.
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