Unos 500 migrantes partieron de Tapachula, Chiapas, en busca de mejores condiciones de vida y alternativas laborales fuera de la frontera sur. La movilización, denominada “Génesis”, refleja el agotamiento frente a la falta de respuestas institucionales y el estancamiento migratorio en la región.
La caravana se concentró en el parque Bicentenario, punto recurrente de organización, y avanzó por la carretera costera. Las personas migrantes denuncian precariedad laboral y salarios insuficientes, lo que ha vuelto insostenible su permanencia en la ciudad fronteriza.
“Vamos buscando mejor vida, no encontramos trabajo… ya llevo cuatro meses aquí, pasando mil trabajos”, relató el cubano Jordani Rivera, evidenciando la falta de oportunidades económicas y condiciones dignas.
Quienes integran la caravana aseguran que han acudido durante meses —e incluso más de un año— a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y al Instituto Nacional de Migración sin obtener respuesta o con resoluciones negativas. El rezago institucional los mantiene en incertidumbre legal y social.
“Quiero ir a México a trabajar… llevo cinco meses yendo a la Comar y no dicen nada”, señaló un migrante haitiano, quien expresó su frustración ante la lentitud de los procesos de asilo.
Además de la falta de empleo, los migrantes denuncian que las restricciones para salir de Tapachula los mantienen prácticamente atrapados, ya que al intentar desplazarse son detenidos y retornados a la ciudad.
Lejos del llamado “sueño americano”, la exigencia central es clara: obtener documentos que les permitan una estancia legal en México y trasladarse a otras entidades donde puedan acceder a trabajo y mejores condiciones de vida.
De acuerdo con organizaciones civiles, en la región hay alrededor de 75 mil migrantes varados, muchos de ellos tras meses de espera o luego de ser deportados desde Estados Unidos, lo que evidencia una crisis humanitaria persistente en la frontera sur.
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Fotografía: Argenis Esquipulas













