Carlos Mancilla, diputado federal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se ha colocado en el centro de la polémica no solo por su participación en una agresión física contra el senador morenista Gerardo Fernández Noroña, sino también por los lujos que ostenta públicamente, como un reloj con valor de más de 3 millones de pesos.
El modelo que porta, un IWC Portuguese Complication IW377401, fue identificado en fotografías tomadas durante una sesión legislativa en la Cámara de Diputados. Las imágenes, difundidas en redes sociales por el propio legislador, muestran el accesorio en su muñeca izquierda. Según el portal especializado Chrono24, este modelo puede alcanzar hasta 3 millones 680 mil pesos, aunque los precios varían ligeramente según acabados y materiales.
El valor de este reloj representa una cifra desproporcionada frente a los ingresos de un trabajador promedio en México. Considerando un salario mínimo mensual de 8,400 pesos, una persona tendría que destinar 29 años de sueldo íntegro para poder adquirir una pieza similar. Incluso si se toma en cuenta el salario de un legislador federal como el de Mancilla, estimado en 100 mil pesos mensuales, el costo del reloj representaría más de dos años y medio de sueldo completo.
Lo que más ha indignado a sectores de la opinión pública es el contraste entre el discurso de Mancilla y sus propias acciones. Mientras critica abiertamente a Fernández Noroña por supuestamente adquirir una casa valuada en 12 millones de pesos, él mismo porta un reloj que equivale a una cuarta parte de ese valor. Esta contradicción ha generado acusaciones de cinismo y doble moral.
Además de su vida de lujo, el legislador ha mantenido una actitud confrontativa en redes sociales, particularmente contra el senador morenista y la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. También ha mostrado cercanía con el dirigente nacional del PRI, Alito Moreno, al aparecer constantemente en actos públicos junto a él.
Las imágenes y mensajes difundidos por el propio Mancilla han sido clave para que usuarios en redes identificaran su estilo de vida ostentoso, que contrasta de forma directa con las condiciones económicas que viven millones de ciudadanos mexicanos.
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