El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, recibió en la Ciudad de México a una delegación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos para iniciar la tercera ronda bilateral de negociaciones sobre la revisión del T-MEC. El funcionario dio la bienvenida a los equipos de ambos países y expresó su confianza en que las conversaciones permitan alcanzar avances.
Las reuniones se desarrollarán del martes 21 al jueves 23 de julio y comenzarán con encuentros entre los equipos técnicos de México y Estados Unidos. Las delegaciones analizarán los asuntos que continúan pendientes después de las dos rondas anteriores, así como las condiciones necesarias para preservar la integración productiva de América del Norte.
México buscará mantener la ventaja arancelaria que conserva frente a otros países y proteger el acceso preferencial de sus exportaciones al mercado estadounidense. Ebrard sostuvo que esta condición ha contribuido a que México se consolide como el principal exportador hacia Estados Unidos, con beneficios para trabajadores y empresas instaladas en el país.
Aranceles, automóviles y seguridad económica entran a la negociación
La agenda incluye acero, aluminio y sus derivados, industria automotriz, agricultura, asuntos laborales, seguridad económica y servicios de pagos electrónicos. Las conversaciones se realizan de manera bilateral y sin la participación de Canadá, en un contexto marcado por nuevas tensiones arancelarias entre Washington y Ottawa.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, llegará el miércoles a la capital mexicana para reunirse con Marcelo Ebrard y con la presidenta Claudia Sheinbaum. En las rondas anteriores, Washington presentó 14 planteamientos adicionales y reconoció avances de México en propiedad intelectual, operaciones aduaneras, controles de exportación, telecomunicaciones y medidas ambientales.
Entre los puntos más sensibles están los aranceles estadounidenses de 25 por ciento a los automóviles mexicanos y de 50 por ciento al acero y aluminio, así como las exigencias de Washington sobre las reglas de origen de los vehículos. México busca reducir esas cargas, atraer mayor manufactura a la región y evitar que las medidas proteccionistas afecten la inversión y competitividad norteamericanas.
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