El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó al Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL) y a su líder, José Antonio Yépez Ortiz, alias ‘El Marro’, al acusarlos de mantener una red de robo de combustible y de continuar operando actividades criminales incluso desde prisión, pese a que el capo fue condenado en México a 60 años de cárcel.
A través de un comunicado, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) informó que como resultado de la designación todos los bienes, cuentas e intereses financieros del CSRL y de ‘El Marro’ que se encuentren en Estados Unidos, o bajo control de personas estadounidenses, quedaron bloqueados. La medida también se extiende a cualquier entidad que sea propiedad directa o indirecta de los sancionados en 50% o más.
El Gobierno estadounidense señaló que el CSRL obtiene la mayor parte de sus ingresos ilícitos del robo de combustible y petróleo en Guanajuato, actividad conocida como huachicol, la cual ha generado un mercado negro de energía transfronterizo que afecta a Petróleos Mexicanos (Pemex), a empresas legítimas de Estados Unidos y a las finanzas públicas mexicanas.
De acuerdo con el Departamento del Tesoro, la disputa del CSRL con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) por el control del robo de hidrocarburos convirtió a Guanajuato en uno de los estados más violentos del país, además de alimentar la corrupción y financiar otros delitos, como el tráfico de drogas, incluida heroína con destino a Estados Unidos.
Washington subrayó que, aunque ‘El Marro’ fue detenido en 2020 y sentenciado en 2022 por secuestro, continúa dirigiendo operaciones del cártel desde prisión, presuntamente mediante abogados y familiares, e incluso habría impulsado alianzas con otros grupos criminales, como el Cártel del Golfo.
La OFAC incorporó al CSRL y a José Antonio Yépez Ortiz a su Lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN), lo que prohíbe cualquier transacción con ellos salvo autorización expresa, como parte de la estrategia de Estados Unidos para golpear las finanzas del crimen organizado mexicano.
El Tesoro detalló que el huachicol se ha convertido en la principal fuente de ingresos no vinculados al narcotráfico para varios cárteles mexicanos. Según la autoridad, estas organizaciones sobornan a empleados de Pemex, perforan ductos de manera ilegal, roban en refinerías, secuestran camiones cisterna y amenazan a personal de la empresa estatal.
El combustible y el petróleo robados se venden en el mercado negro en México, Estados Unidos y Centroamérica. En el caso del crudo, explicó el Departamento del Tesoro, suele ser introducido de contrabando a territorio estadounidense, etiquetado falsamente como “aceite usado” para evadir impuestos y regulaciones, y posteriormente revendido con grandes descuentos en los mercados energéticos.
Estas maniobras, advirtió, han provocado pérdidas de miles de millones de dólares para Pemex en los últimos años, además de fomentar la violencia y la corrupción en México y socavar a las compañías energéticas legítimas en Estados Unidos.
Con estas sanciones, Estados Unidos reiteró su advertencia de que continuará persiguiendo y aislando financieramente a las organizaciones criminales mexicanas involucradas en el robo de combustible, el narcotráfico y otras actividades ilícitas, incluso si sus líderes se encuentran tras las rejas.
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