La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES) confirmó la identidad de Marco Antonio Sauceda Rocha, hijo de la activista Ceci Flores, tras la realización de estudios de genética forense a restos óseos localizados en Hermosillo. La identificación concluye un proceso de búsqueda de casi siete años en un contexto de graves violaciones a derechos humanos.
Los restos fueron localizados el 24 de marzo de 2026 durante un cateo en un predio al norte del Ejido Salvador Alvarado. El procedimiento pericial implicó análisis genéticos complejos y reiterados debido al estado de degradación de la osamenta, hasta lograr la correspondencia con muestras biológicas aportadas por familiares de la víctima.
Marco Antonio, de 31 años al momento de su desaparición, fue privado de la libertad el 4 de mayo de 2019 por un grupo de hombres armados. En los mismos hechos también fue sustraído su hermano menor, quien fue liberado días después. A partir de entonces, Ceci Flores emprendió acciones de búsqueda y articulación colectiva ante la insuficiencia institucional, consolidando el colectivo Madres Buscadoras de Sonora.
De acuerdo con la FGJES, en el lugar de hallazgo se aseguraron diversos indicios, entre ellos prendas de vestir, un dispositivo telefónico y casquillos percutidos. La autoridad informó que existen al menos ocho personas presuntamente vinculadas a los hechos, y que las investigaciones continúan para el esclarecimiento de responsabilidades conforme al debido proceso.
“Este esfuerzo científico y tecnológico permitió obtener un perfil genético […] lo que arrojó un resultado coincidente que confirma la identidad de la víctima”, indicó la Fiscalía.
Tras la confirmación, Ceci Flores expresó: “Con el corazón destrozado […] hoy tengo que dar una noticia que ninguna madre quisiera dar. La prueba de ADN ha confirmado lo que tanto temía”. Añadió: “Hijo, nunca dejé de buscarte […] hoy no es un final, es un reencuentro distinto”.
La familia señaló que la notificación representa una forma de certeza jurídica tras años de incertidumbre, aunque el impacto psicosocial persiste. La víctima dejó tres hijos menores de edad, quienes enfrentan el proceso en condiciones de duelo y reserva.
La trayectoria de Ceci Flores en la búsqueda de personas desaparecidas inició en 2015. El caso se inscribe en un contexto nacional caracterizado por patrones de desaparición y limitaciones estructurales en el acceso a la verdad, justicia y reparación integral, conforme a estándares internacionales de derechos humanos.
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Fotografía: Redes













