La presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó la posición histórica de México en defensa de la autodeterminación de los pueblos, luego de que Estados Unidos impusiera nuevas sanciones contra el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. Desde Coatzacoalcos, Veracruz, la mandataria sostuvo que cada nación debe decidir libremente quién la gobierna, cómo se organiza y de qué manera resuelve sus propios problemas.
La postura se dio en medio de nuevas señales de presión de Washington sobre América Latina, no sólo por las sanciones contra el gobierno cubano, sino también por declaraciones de funcionarios estadounidenses sobre procesos políticos en Colombia y Bolivia. Sheinbaum colocó el debate en el terreno de la soberanía regional y recordó que México no respalda intervenciones ni tutelajes externos sobre otros países.
La mandataria explicó que la defensa de la autodeterminación no es únicamente una convicción política, sino un principio establecido en la Constitución mexicana. Con ello, el Gobierno de México marca distancia frente a la política exterior estadounidense, que históricamente ha utilizado sanciones, presiones diplomáticas y discursos de democracia para intervenir en decisiones internas de otros pueblos.
El mensaje tiene un peso particular en el caso de Cuba, país que durante décadas ha enfrentado sanciones, bloqueo económico y presiones de Washington. Aunque Estados Unidos presenta estas medidas como acciones políticas contra dirigentes específicos, en la práctica suelen profundizar el aislamiento y las dificultades económicas que terminan impactando también a la población.
Sheinbaum insistió en que ningún gobierno extranjero debe decidir por otro país ni imponer rutas políticas desde fuera. La posición mexicana se inscribe en una tradición diplomática basada en la no intervención, el respeto a la soberanía y la solución pacífica de controversias, principios especialmente relevantes en una región marcada por golpes, bloqueos, sanciones y presiones externas.
Así, la respuesta de la presidenta ante las sanciones contra Díaz-Canel fue también un mensaje más amplio para América Latina. Frente a la ofensiva de Estados Unidos, México reivindicó que los pueblos tienen derecho a definir su propio destino sin castigos, amenazas ni imposiciones extranjeras.
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