La Fiscalía General de la República (FGR) detuvo a Ricardo Mendoza Cerón, quien se desempeñaba como jefe del centro de despacho del Tren Interoceánico, como parte de las investigaciones por el descarrilamiento ocurrido el 28 de diciembre en Nizanda, Oaxaca, que dejó 14 personas muertas y más de un centenar de lesionados.
De acuerdo con el Registro Nacional de Detenciones, Mendoza Cerón fue arrestado la mañana del martes 27 de enero en Coatzacoalcos, Veracruz, y posteriormente trasladado al Centro de Justicia Penal Federal en Cintalapa de Figueroa, Chiapas.

La detención se suma a la de Felipe de Jesús Díaz Gómez, uno de los operadores del convoy, quien fue aprehendido el 26 de enero y presentado ante la FGR en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Permanece pendiente la captura de Erasmo Canteros Méndez, señalado como el segundo maquinista involucrado.
Según las investigaciones ministeriales, ninguno de los operadores contaba con licencia ferroviaria vigente, un requisito obligatorio otorgado por autoridades federales. Ambos fueron autorizados para operar el tren pese a esta irregularidad, responsabilidad que recaía en Mendoza Cerón como encargado administrativo del despacho.
La FGR determinó que el accidente fue causado por exceso de velocidad, ya que el convoy circulaba a 65 kilómetros por hora en una zona de curvas, donde el límite máximo permitido era de 50 kilómetros por hora. Además, los registros de la llamada “caja negra” revelaron velocidades de hasta 111 km/h en tramos rectos, superando el tope de 70 km/h.
Las indagatorias también establecieron que Felipe de Jesús Díaz Gómez no activó la válvula de frenado de emergencia al detectar el exceso de velocidad, mientras que Erasmo Canteros Méndez habría acelerado la máquina principal que arrastraba al convoy.
La titular de la FGR, Ernestina Godoy Ramos, informó que la carpeta de investigación fue judicializada por los delitos de homicidio y lesiones culposas, y precisó que no se encontraron fallas en las vías, sistemas de frenos ni en la infraestructura ferroviaria que pudieran haber contribuido al percance.
Mendoza Cerón fue imputado por no supervisar la situación administrativa de los maquinistas y por no intervenir de manera adecuada tras el descarrilamiento, lo que fortaleció la línea de investigación que apunta a fallas humanas y administrativas como causa principal de la tragedia.
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