Más de 3.1 millones de personas afrodescendientes viven en México y, aunque forman parte esencial de la diversidad cultural del país, enfrentan altos niveles de pobreza y racismo estructural. De acuerdo con el Banco Mundial, en América Latina este sector tiene 2.5 veces más probabilidades de vivir en pobreza crónica, aun cuando alcanzan el mismo nivel educativo y experiencia que sus pares no afrodescendientes.
En vísperas del Día Internacional de las Personas Afrodescendientes (31 de agosto), la titular del DIF Nacional, María del Rocío García Pérez, subrayó que 42 por ciento de la población afromexicana ha sufrido discriminación, según la Encuesta Nacional sobre Discriminación.
García Pérez destacó que las mujeres afromexicanas son agentes de cambio en estados como Guerrero, Oaxaca y Veracruz, ya que preservan tradiciones, lideran comunidades y defienden el derecho a una vida libre de violencia. Sin embargo, enfrentan una doble discriminación que limita su acceso a la salud, educación y empleo.
Por su parte, Georgina Diédhiou Bello, directora de Cultura y No Discriminación del Conapred, señaló la necesidad de diseñar políticas públicas con enfoque interseccional, que reconozcan las desigualdades y las diversas necesidades de las mujeres afro en comunidades rurales y espacios urbanos.
El DIF Nacional aseguró que se suma al llamado del Conapred para erradicar el racismo estructural, visibilizar la herencia afromexicana y empoderar a las mujeres afrodescendientes como protagonistas de su propio desarrollo.
En este sentido, Mariana Perla Rojas Martínez, jefa de la Unidad de Atención a Población Vulnerable del DIF, enfatizó que estas acciones buscan garantizar inclusión plena y respeto a los derechos, valorando la diversidad, historia y resistencia de las comunidades afrodescendientes en México.
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Fotografía: Redes