La iniciativa alterna de reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum avanzó un nuevo capítulo legislativo tras su entrega formal al Senado de la República, donde será discutida en medio de un discurso centrado en la austeridad y la reducción de privilegios en el aparato público.
El documento, canalizado por la Secretaría de Gobernación, fue recibido por el coordinador de Morena, Ignacio Mier Velazco, y la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo Juárez, quienes anticiparon respaldo político a una propuesta que redefine el gasto electoral y la estructura de representación local.
El llamado “Plan B” plantea ajustes profundos: desde recortes al presupuesto del Senado —de hasta 15%— hasta límites estrictos en el financiamiento de congresos estatales, que no podrán rebasar el 0.70% del gasto total de cada entidad.
Además, introduce una reconfiguración en los gobiernos municipales, donde los ayuntamientos reducirían su número de regidores a un máximo de 15, con una sola sindicatura. Según lo expuesto por la titular de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, estos ajustes buscan liberar recursos para infraestructura local.
En paralelo, se propone eliminar beneficios adicionales a consejeros y magistrados electorales, como seguros médicos privados, bonos y percepciones extraordinarias, bajo la premisa de que ningún funcionario debe percibir ingresos superiores al Ejecutivo federal.
Uno de los puntos clave de la iniciativa es la modificación al mecanismo de revocación de mandato. La propuesta abre la posibilidad de que este ejercicio democrático se realice no solo en el cuarto año de gobierno, sino también en el tercero, coincidiendo con procesos electorales ordinarios.
La reforma también incluye cambios a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, con el objetivo de reducir costos operativos del sistema electoral y fortalecer la participación ciudadana.
Este paquete legislativo surge tras el rechazo de una reforma electoral previa en la Cámara de Diputados, lo que llevó al Ejecutivo a presentar una versión alterna con énfasis en la austeridad republicana, principio recurrente en el discurso de la llamada Cuarta Transformación.
Desde Morena y sus aliados —PT y PVEM— se ha reiterado que la iniciativa busca corregir “excesos” en el gasto público electoral. Sin embargo, el debate en el Senado anticipa posturas encontradas frente a los alcances de la reforma.
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