La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, salió en defensa de Andrés Manuel López Obrador tras la carta en la que el expresidente respaldó a Claudia Sheinbaum y advirtió sobre presiones externas contra México. La dirigente morenista sostuvo que el movimiento inició un cambio de régimen por la vía democrática y pacífica, con una base social construida desde las urnas.
Montiel afirmó que López Obrador logró recoger los sentimientos del pueblo y convertirlos en un proyecto político identificado como Humanismo Mexicano. Según la dirigente, el expresidente demostró con hechos que era posible gobernar con honestidad y redistribuir la riqueza con justicia, una idea que colocó como eje de continuidad del proyecto encabezado ahora por Sheinbaum.
La presidenta de Morena también defendió la legitimidad electoral de la mandataria federal, al recordar que obtuvo más de 36 millones de votos. Con ese respaldo, Montiel presentó a la Cuarta Transformación como un proyecto con mandato popular, frente a una oposición que, en su lectura, intenta recuperar privilegios perdidos tras sucesivas derrotas electorales.
El mensaje de Montiel se dio después de que López Obrador publicara una carta en la que acusó que las presiones desde Estados Unidos tendrían un trasfondo político y electoral. El expresidente planteó que sectores del poder estadounidense buscan debilitar a Morena, fortalecer a la oposición y recuperar influencia sobre decisiones del Gobierno mexicano.
Desde esa perspectiva, la dirigente morenista señaló que el país vive una disputa entre quienes defienden la patria y quienes pretenden que otros países decidan por México. Su posicionamiento buscó convertir el respaldo a López Obrador y Sheinbaum en una defensa de la soberanía nacional, en medio de tensiones bilaterales por seguridad, migración y señalamientos desde Washington.
La carta de López Obrador y la reacción de Montiel volvieron a colocar a Morena en modo de cierre de filas frente a la presión externa y la oposición interna. El episodio refuerza la narrativa de la 4T sobre una derecha debilitada electoralmente que busca respaldo fuera del país, mientras el oficialismo insiste en que el proyecto iniciado en 2018 mantiene continuidad, legitimidad popular y defensa de la soberanía mexicana.
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