La Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE) vinculó a proceso a César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias “El Bótox”, por su probable responsabilidad en el homicidio del dirigente limonero Bernardo Bravo Manríquez, asesinado en octubre de 2025 en Apatzingán.
El mandato judicial fue ejecutado en el penal federal de El Altiplano, donde Sepúlveda permanece recluido desde el 24 de enero de 2026. Las investigaciones de la FGE lo señalan como autor intelectual del crimen contra Bravo, quien había denunciado públicamente las extorsiones del crimen organizado en el sector citrícola.
Sepúlveda Arellano, identificado como presunto líder de Los Blancos de Troya, fue detenido el 22 de enero en Buenavista Tomatlán durante un operativo interinstitucional con participación de la SEDENA, SEMAR, Guardia Nacional y FGR. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que el detenido era responsable de extorsiones y múltiples homicidios, incluido el de Bravo.
Junto a él fueron capturados dos de sus escoltas, quienes también enfrentan cargos por delincuencia organizada, portación de armas de uso exclusivo y delitos contra la salud. El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, celebró la detención y afirmó que se hacía justicia a las víctimas.
Durante la audiencia inicial, Sepúlveda reconoció dedicarse a la extorsión de productores de limón en Tierra Caliente y pertenecer a Los Blancos de Troya, brazo armado de Los Viagras con vínculos al Cártel Jalisco Nueva Generación. El acusado acumula siete órdenes de aprehensión por homicidio, extorsión y tentativa de homicidio.
El asesinato de Bravo Manríquez, presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, conmocionó al sector agrícola. Su cuerpo fue hallado con signos de tortura y un disparo en el rostro, tras haber denunciado públicamente las amenazas del crimen organizado.
Las investigaciones revelaron que Bravo fue citado en Cenobio Moreno, donde fue secuestrado y asesinado. El fiscal estatal, Carlos Torres Piña, señaló que las comunicaciones telefónicas lo vinculan directamente con Sepúlveda Arellano.
Tras la captura de “El Bótox”, se registraron narcobloqueos y vehículos incendiados en Apatzingán y Aguililla, una táctica del crimen organizado para presionar a las autoridades y demostrar control territorial.
La FGE reafirmó su compromiso de continuar las investigaciones y garantizar justicia para las víctimas, defendiendo la vida y la actividad productiva en Michoacán con respeto a los derechos humanos.
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Fotografía: Redes











