28 DE AGOSTO DE 2025. Líderes de Asia, Europa y África se reunirán desde el 30 de agosto al 1 de septiembre en la ciudad portuaria de Tianjin, China, para la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS). Este encuentro, el más grande en la historia del bloque, tiene la misión de definir la ruta de la OCS para la próxima década.

Sin embargo, en el ámbito noticioso, dos narrativas opuestas compiten por el control del relato. Una visión oficial china describe una organización unida que ofrece una nueva gobernanza global, mientras una perspectiva occidental más crítica señala una alianza frágil, llena de contradicciones. La cumbre expone una fractura en el orden mundial y revela los desafíos que enfrentan los poderes emergentes al intentar crear una alternativa creíble.
La agencia de noticias china Xinhua proyecta una imagen de una organización en constante evolución. La OCS nació en 2001 como un grupo para la seguridad regional, pero hoy representa a casi la mitad de la población mundial y un cuarto del PIB global. Xinhua afirma que el «Espíritu de Shanghái» guía a sus miembros en un camino de cooperación, superando diferencias ideológicas para lograr un desarrollo común. La publicación destaca el aumento del comercio y los proyectos de infraestructura conjunta como prueba de la influencia del bloque. China, como miembro fundador, siempre ha defendido este espíritu y ha propuesto la construcción de una comunidad de futuro compartido, ofreciendo su sabiduría y soluciones al resto del mundo.
Una Alianza con Contradicciones
La expansión de la OCS, que ahora cuenta con India, Pakistán, Irán y Bielorrusia, también crea problemas. Expertos occidentales afirman que la OCS a menudo fracasa en la resolución de conflictos entre sus propios miembros. A pesar de los crecientes esfuerzos, la organización ha hecho poco ante las tensiones entre India y Pakistán o entre Armenia y Azerbaiyán, sus socios de diálogo. Esta falta de acción sugiere que el «Espíritu de Shanghái» es en realidad una retórica vacía. La OCS tampoco ha condenado la agresión rusa contra Ucrania, lo que demuestra un compromiso selectivo con sus propios principios. Los críticos afirman que la unidad de la OCS se basa más en un rechazo común al orden liberal liderado por Estados Unidos que en una visión coherente de un nuevo orden mundial.
La Sombra de Trump
El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca complica aún más el panorama. La revista The Conversation describe a Trump como un factor decisivo. El presidente de Estados Unidos ha impuesto aranceles severos y sanciones contra China, Rusia e India (base original de las Brics, junto con Brasil), lo que paradójicamente empuja a estas potencias a una alineación más cercana contra Washington.
Sin embargo, su unidad se percibe como performativa y se limita a discursos y declaraciones de intenciones. Sus diferencias y aspiraciones individuales de liderazgo les impiden ofrecer una alternativa unificada. La cumbre, sin duda, mostrará coreografías de solidaridad y emitirá declaraciones cuidadosamente redactadas, pero el verdadero poder de esta alianza continúa siendo un tema de debate.
FOTOGRAFÍA: Wang Zhuangfei/chinadaily.com.cn