Con una inversión de 4.11 millones de pesos, el gobierno de Puebla puso en marcha en el ejido Piñuela, municipio de Tianguismanalco, un sistema agrovoltaico que busca reducir los costos de electricidad para el riego agrícola mediante el aprovechamiento de energía solar, sin sacrificar terrenos destinados a los cultivos.
El gobernador Alejandro Armenta inauguró el proyecto Energía para el Campo, desarrollado en coordinación con el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), la Agencia de Energía del Estado y la Sociedad Unidad de Riego Cuatotoltepec.
De acuerdo con las estimaciones oficiales, la instalación podría cubrir alrededor del 65 por ciento del consumo eléctrico anual del sistema de riego y generar ahorros cercanos a 130 mil pesos al año. Los recursos liberados permitirían a los agricultores invertir en mantenimiento, equipos y mejoras para sus actividades productivas.
El proyecto cuenta con 200 paneles solares bifaciales y una capacidad instalada de 126 kilowatts pico. Su diseño vertical permite producir electricidad sin ocupar superficie adicional ni desplazar los cultivos, característica que lo distingue como el primer sistema agrovoltaico vertical interconectado de su tipo en México, según el INAOE.
Del monto total, 1.7 millones de pesos fueron aportados por el instituto científico y 2.4 millones por la administración estatal.
Durante la inauguración, Armenta sostuvo que la tecnología forma parte de la estrategia denominada Revolución del Campo y planteó ampliar el uso de paneles solares para reducir los costos energéticos de pozos agrícolas y comités de agua potable.
El director general del INAOE, Julián David Sánchez de la Llave, destacó que la innovación científica debe responder a necesidades concretas de la población. Por su parte, Héctor Rodolfo Camacho Hernández, titular de la Agencia de Energía estatal, señaló que el proyecto permitirá evaluar si el modelo puede replicarse en otras comunidades rurales.
La instalación beneficiará directamente a unos 30 socios productores y alcanzará aproximadamente a 150 familias que trabajan entre 55 y 60 hectáreas de flores, hortalizas y frutales.
Representantes de los agricultores consideraron que la reducción del gasto energético puede fortalecer la producción y abrir oportunidades para las nuevas generaciones. No obstante, la posibilidad de extender el modelo dependerá de los resultados que arroje esta experiencia piloto.
El gobierno estatal plantea que la incorporación de energías limpias contribuya a mejorar la rentabilidad agrícola y las condiciones económicas de las familias campesinas.
Foto: Especial












