La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que uno de los principales retos para el saneamiento del río Atoyac, que atraviesa Puebla y Tlaxcala, son las descargas provenientes de la industria textil, debido a la presencia de sustancias químicas utilizadas en procesos como el teñido y acabado de telas, cuyo tratamiento requiere mayor complejidad.
La declaración se dio durante el informe federal sobre la restauración de los ríos Atoyac, Tula y Lerma-Santiago. En el caso del afluente poblano, las autoridades destacaron la magnitud histórica de su contaminación y los trabajos emprendidos para su recuperación ambiental.
Durante su conferencia matutina de este jueves en Palacio Nacional, Sheinbaum explicó que la contaminación del Atoyac tiene distintos orígenes, entre ellos descargas municipales sin tratamiento, vertidos industriales, acumulación de basura y azolve. Sin embargo, destacó que uno de los componentes más complejos de atender es el relacionado con la industria textil, debido a los residuos químicos generados durante los procesos productivos.
“En el Atoyac, quizás el mayor de los retos son las pequeñas empresas textiles”, señaló la presidenta al referirse a las descargas que llegan al río. Añadió que parte del problema se relaciona con actividades de teñido y lavado de textiles, cuyos residuos pueden incorporarse al cauce y dificultar las labores de saneamiento.
La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra, informó que en la cuenca del Atoyac se han realizado inspecciones a 89 empresas, principalmente del sector textil. Explicó que una de las dificultades es que algunos procesos de lavado de telas no se realizan únicamente en grandes plantas industriales, sino también en pequeños talleres o domicilios, donde los escurrimientos pueden llegar al río.
Atoyac alcanza 85% de avance en primera etapa de saneamiento
De acuerdo con autoridades federales, la primera etapa del saneamiento del río Atoyac registra un avance del 85 por ciento. El director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Efraín Morales López, detalló que esta fase contempla trabajos en 63 kilómetros del cauce, con acciones de infraestructura hidráulica, desazolve, reforestación, retiro de residuos y recuperación de espacios públicos.
Entre las obras previstas se encuentran la construcción de cuatro plantas de tratamiento de aguas residuales, 40 kilómetros de colectores y 12 kilómetros de líneas de reúso, con el objetivo de aprovechar agua tratada para actividades como el riego agrícola. También se contempla el desazolve de 20 kilómetros de cauces para mejorar el flujo del río y reducir la acumulación de basura y sedimentos.
Las autoridades reportaron además la eliminación de 110 tiraderos de basura en la zona del Atoyac y el ordenamiento de 371 descargas que llegaban al cauce. El plan incluye la reforestación de mil 154 hectáreas, la creación de un espacio público con áreas deportivas y un humedal, así como la instalación de un centro de vigilancia para monitorear de manera permanente la calidad del agua.
En el balance general de la estrategia federal para los ríos Atoyac, Tula y Lerma-Santiago, las autoridades informaron que se inspeccionaron 280 empresas, se aplicaron multas por 56 millones de pesos y se clausuraron ocho establecimientos por incumplimientos ambientales. También se identificaron 3 mil 202 descargas domésticas e industriales contaminantes, 460 industrias potencialmente contaminantes y 479 tiraderos clandestinos.
Para el caso específico del Atoyac, el gobierno federal informó que destinó mil 500 millones de pesos durante 2026 como parte de una estrategia que busca beneficiar a 3.7 millones de habitantes de Puebla y Tlaxcala a lo largo de los 162 kilómetros que recorre el río.
Sheinbaum afirmó que la recuperación del Atoyac requiere una combinación de acciones, entre ellas la construcción y rehabilitación de plantas de tratamiento, desazolve, reforestación, retiro de residuos y coordinación con la población y sectores productivos para evitar nuevas descargas contaminantes.
El avance reportado representa un paso dentro del proceso de recuperación de uno de los principales cuerpos de agua afectados por contaminación en la región. No obstante, el control de las descargas químicas provenientes de actividades industriales continúa como uno de los desafíos pendientes para lograr el saneamiento integral del río.
Ilustración: Iván Rojas












