Estados Unidos colocó nuevamente al Cártel Jalisco Nueva Generación en el centro de su agenda de seguridad, luego de identificar a Juan Carlos Valencia González, alias “El 03” o “El Pelón”, como presunto nuevo líder de la organización tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, reportada en febrero de 2026 durante un operativo de fuerzas mexicanas en Jalisco.
La información fue incluida en una actualización de la Guía Antiterrorismo del Centro Nacional Antiterrorismo estadounidense, documento en el que Washington clasifica al CJNG bajo los parámetros de su política contra organizaciones terroristas extranjeras. En ese marco, el Departamento de Estado mantiene una recompensa de 5 millones de dólares por información que permita la captura de Valencia González.
El señalamiento ocurre en medio de una estrategia estadounidense que ha endurecido el tratamiento político y judicial hacia los cárteles mexicanos, al vincular sus operaciones con amenazas transnacionales como el tráfico de fentanilo y otras drogas ilícitas. Sin embargo, esta narrativa también refuerza el papel de Estados Unidos como actor que define, desde sus instituciones, qué organizaciones mexicanas entran en su agenda antiterrorista.
La nacionalidad estadounidense abre un frente legal en la estrategia antiterrorista
De acuerdo con el reporte, “El 03” habría asumido el mando del CJNG con apoyo de otros integrantes de alto nivel, entre ellos Julio Alberto Castillo Rodríguez, alias “El Chorro”, y Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, alias “El Sapo”. A Valencia González también se le atribuye presunta participación intelectual en el secuestro de Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán Salazar, hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, ocurrido en 2016.
Uno de los elementos más relevantes del caso es que Valencia González nació en Santa Ana, California, en septiembre de 1984, por lo que su nacionalidad estadounidense abre un escenario más complejo para las propias autoridades de Washington. Expertos citados por medios estadounidenses han advertido que ese punto podría generar límites legales en tareas de inteligencia, seguimiento o posibles acciones directas contra él.
La guía estadounidense describe al CJNG como una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas de México, con presencia en estados como Jalisco, Nayarit, Colima, Veracruz, Guanajuato, Puebla, Querétaro e Hidalgo. También le atribuye operaciones ligadas al tráfico de drogas, extorsión, secuestro, robo de combustible y otros delitos, mientras Estados Unidos mantiene al cártel como parte central de su discurso de seguridad regional.
Con la identificación de Juan Carlos Valencia González como presunto nuevo jefe del CJNG, Washington vuelve a presionar desde su propia narrativa antiterrorista sobre un problema de seguridad compartido, en el que también pesan la demanda de drogas, el tráfico de armas y las redes financieras que cruzan fronteras. El caso abre una nueva etapa de seguimiento sobre la estructura del cártel y sobre el alcance de las decisiones estadounidenses frente a organizaciones criminales mexicanas.
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