Durante el primer trimestre de 2026, la empresa Agua de Puebla registró 18 quejas ante la Comisión de Derechos Humanos (CDH) por presuntas irregularidades relacionadas con cobros excesivos y deficiencias en la prestación del servicio de agua potable, drenaje, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales.
De acuerdo con el informe trimestral del organismo autónomo, las denuncias presentadas contra la concesionaria, también identificada como Concesiones Integrales S.A. de C.V., se relacionan principalmente con la posible vulneración de derechos como la seguridad jurídica y el acceso al agua.
Entre los señalamientos más recurrentes se encuentran la prestación deficiente del servicio público, así como omisiones, suspensiones y retrasos en el suministro. A ello se suma la falta de respuesta por escrito a solicitudes ciudadanas, lo que ha sido interpretado como una omisión en la atención a peticiones formales.
Las inconformidades fueron presentadas por distintos sectores de la población en el estado de Puebla: seis fueron interpuestas por hombres, dos por mujeres y dos más por colectivos, mientras que en el resto de los casos no se especificaron los datos de los promoventes.
Aunque la concesionaria es responsable de suministrar el agua en la zona metropolitana, la mayor concentración de quejas se registró en la capital del estado, con 17 casos, mientras que uno más corresponde al municipio de San Andrés Cholula.
El desglose mensual muestra un incremento sostenido en las inconformidades, al pasar de un solo oficio en enero a siete en febrero y diez en marzo de 2026, lo que sugiere una tendencia al alza en las denuncias por deficiencias en el servicio.
Agua de Puebla ha sido objeto de críticas desde la concesión del servicio en 2014, principalmente por fallas operativas, cortes indebidos y cobros considerados excesivos. En este contexto, usuarios han señalado al Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Puebla (Soapap) por una presunta falta de supervisión y omisión en el cumplimiento de la empresa.
A esta problemática se suma la insuficiencia en labores de desazolve en drenajes y en el tratamiento de aguas residuales, particularmente en los ríos Atoyac y Alseseca, históricamente contaminados por descargas industriales y que no han recibido atención integral por parte de la concesionaria ni de las autoridades responsables en los últimos años.
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