En Puebla, 675 personas fueron reportadas como desaparecidas ante la Fiscalía General del Estado entre enero y mayo de 2026, de acuerdo con datos del organismo autónomo. La cifra confirma que la desaparición de personas se mantiene como uno de los problemas con mayor impacto social en la entidad, no solo por el número de carpetas abiertas, sino por el daño que provoca en familias que enfrentan incertidumbre, búsquedas constantes y falta de respuestas inmediatas.
El registro estatal muestra que, durante los primeros cinco meses del año, Puebla acumuló en promedio más de cuatro reportes de desaparición al día. Aunque la cifra representa una disminución frente a los 775 casos contabilizados en el mismo periodo de 2025, el volumen de denuncias continúa siendo crítico y refleja la persistencia de una problemática que atraviesa municipios urbanos, metropolitanos y regionales.
El mes con mayor incidencia fue mayo, al concentrar 160 reportes de personas desaparecidas, la cifra mensual más alta en lo que va de 2026. Este dato representó más del 18 por ciento del total de casos acumulados en el año y también superó los 147 reportes registrados en mayo de 2025, con un incremento de 8.84 por ciento frente al mismo mes del año anterior.
Los meses previos también mantuvieron niveles elevados. La tendencia muestra que, aunque hubo variaciones mensuales, la desaparición de personas permaneció como una constante durante todo el arranque del año.
Puebla capital concentra cuatro de cada 10 casos
Por municipio, la capital poblana encabezó el registro estatal con 297 reportes de personas desaparecidas, equivalentes al 44 por ciento del total. Esto significa que cuatro de cada 10 casos fueron reportados en esta demarcación, lo que coloca a la ciudad de Puebla como el principal punto de concentración de carpetas abiertas por desaparición durante los primeros cinco meses de 2026.
Después de la capital, los municipios con mayor número de reportes fueron Tehuacán, con 33 casos; San Martín Texmelucan, con 25; San Pedro Cholula, con 23; Amozoc, con 22; Cuautlancingo, con 19; San Andrés Cholula, con 17; Izúcar de Matamoros, con 16; Atlixco, con 14; y Huauchinango, con 13. La distribución confirma que la problemática no se limita a un solo corredor urbano, sino que aparece en distintas regiones del estado.
La información disponible no permite conocer con precisión si la mayoría de las personas que permanecen sin localizar son hombres o mujeres, ya que las estadísticas no detallan las características de las víctimas. Este vacío limita el análisis sobre los perfiles de mayor riesgo y dificulta identificar patrones por edad, género o contexto de desaparición.
Aun con la disminución registrada frente a 2025, las 675 carpetas de investigación abiertas entre enero y mayo de este año mantienen encendida la alerta en Puebla. La desaparición de personas no solo se mide en expedientes, sino en familias que buscan, denuncian, difunden fichas, recorren instituciones y esperan información sobre el paradero de sus seres queridos.
El comportamiento de mayo confirma que el problema sigue activo y que requiere seguimiento institucional permanente. Para las familias, cada reporte representa una emergencia; para las autoridades, un desafío que exige búsqueda inmediata, investigación efectiva y datos más completos que permitan dimensionar la crisis sin reducirla únicamente a cifras mensuales.
Foto: Redes












