A unas semanas de cerrar el 2025, Puebla suma 14 policías asesinados, una cifra que ya supera los casos registrados en todo 2024 y que vuelve a colocar la violencia contra cuerpos de seguridad como uno de los problemas más urgentes del estado.
Según el seguimiento de la organización Causa en Común, las tres muertes más recientes corresponden a los policías municipales de Huixcolotla, ejecutados en un ataque directo que, de acuerdo con el análisis de la agrupación, habría sido perpetrado por integrantes de una célula del crimen organizado. La organización enfatiza que los hechos reflejan una tendencia preocupante de agresiones mortales contra agentes que se encuentran en servicio activo.
En su informe, Causa en Común detalla que 10 de los 14 policías asesinados este año eran elementos municipales, todos ellos atacados mientras cumplían funciones operativas. Los casos ocurrieron en Coronango, Tecamachalco, Izúcar de Matamoros, Tepeaca, Chinantla y Puebla capital, además del ataque múltiple registrado en Huixcolotla el 2 de noviembre.
El reporte también incluye la muerte de dos elementos de la Policía Estatal, quienes murieron el 18 de mayo en Amozoc tras ser emboscados cuando realizaban recorridos de vigilancia a bordo de su patrulla. La organización señala que este tipo de agresiones directas muestran un nivel de riesgo elevado incluso para unidades estatales.
A la lista se suma el asesinato de Francisco N., ex policía municipal, quien fue atacado junto con su pareja afuera de su domicilio el pasado 5 de febrero. Causa en Común expone que, aunque el ex agente ya no pertenecía a la corporación, su homicidio se mantiene dentro del registro debido a su condición de ex servidor de seguridad.
Finalmente, el organismo documenta el caso de Ronnie N., miembro de la Guardia Nacional que murió el 6 de mayo tras recibir una herida mortal en el corazón y otros órganos durante una riña en la junta auxiliar de Ignacio Zaragoza. El reporte señala que el elemento habría sido superado en número por un grupo de al menos diez personas.
Con estos hechos, Puebla cierra el año con un repunte en ataques directos contra cuerpos de seguridad, mientras organizaciones civiles insisten en fortalecer la protección, capacitación y condiciones laborales de los elementos policiales para reducir su vulnerabilidad frente al crimen.
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