La madrugada de este martes 14 de julio, autoridades detuvieron a Rafael N., señalado como el presunto tirador de la Vía Atlixcáyotl, durante un operativo realizado en el fraccionamiento Santa Fe, ubicado a un costado de esta vialidad, en San Andrés Cholula. La captura ocurrió luego de varios meses de temor entre automovilistas, trabajadores y vecinos por ataques con arma de fuego reportados en distintos puntos de la zona.
De acuerdo con información preliminar, el operativo fue implementado alrededor de las 04:00 horas por agentes ministeriales de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla, con apoyo de corporaciones de seguridad. Los elementos acudieron al inmueble para cumplimentar una orden de aprehensión contra el señalado, quien presuntamente se negó a abrir la puerta cuando las autoridades llegaron al domicilio.
Reportes extraoficiales indican que los agentes tuvieron que ingresar por la fuerza al inmueble, luego de que Rafael N. no atendió el llamado. Vecinos del residencial difundieron videos en redes sociales en los que se escuchan los momentos previos al ingreso de las autoridades, mientras los elementos insistían desde el exterior para que el hombre saliera.
Durante la intervención, el señalado habría recibido a los agentes con disparos, lo que derivó en al menos dos momentos de intercambio de fuego. De manera preliminar, se informó que no hubo personas lesionadas durante el operativo. Tras el enfrentamiento, Rafael N. fue detenido y puesto a disposición de las autoridades correspondientes para continuar con el proceso legal.
Ataques en la Atlixcáyotl sembraron miedo desde 2022
El caso del presunto tirador de la Vía Atlixcáyotl se arrastra desde 2022, cuando comenzaron a documentarse agresiones contra automovilistas, trabajadores y personas que circulaban por esta vialidad. Durante los últimos años, los ataques atribuidos al mismo responsable provocaron alarma pública por la aparente falta de motivo y por el riesgo para quienes transitaban por una de las zonas más concurridas de la zona metropolitana.
Uno de los primeros antecedentes ocurrió en enero de 2022, cuando una mujer de 48 años murió después de que una bala atravesó la unidad de transporte público en la que viajaba. En un inicio, las autoridades consideraron la posibilidad de un asalto e incluso detuvieron al operador del camión, pero esa hipótesis perdió fuerza conforme avanzaron las investigaciones.
Ese mismo año, un trabajador que realizaba labores de mantenimiento en la ciclovía, frente al Centro Integral de Servicios, resultó herido por un disparo. Posteriormente, también se reportó un impacto de bala contra una cafetería cercana al Complejo Cultural Universitario, donde un proyectil rompió un cristal y generó momentos de tensión entre las personas que se encontraban en el lugar.
Los ataques continuaron en 2023, cuando un vigilante de la Torre Inxignia murió tras recibir un disparo en el pecho mientras cuidaba material de construcción durante la madrugada. Meses después, un chofer del transporte público también perdió la vida cuando circulaba sobre la Vía Atlixcáyotl, a la altura de Sonata, hecho que reforzó la preocupación por la repetición de agresiones en la zona.
La violencia volvió a escalar en 2026. El 23 de abril, un repartidor de 24 años fue baleado mientras conducía su motocicleta sobre la vialidad. El 27 de mayo, en menos de 24 horas, se reportaron nuevos casos: una camioneta de Grupo Phimsa recibió un impacto frente al restaurante Ozzu y otro automovilista denunció un ataque mientras estacionaba su vehículo sobre la Atlixcáyotl.
En junio se sumaron más reportes, entre ellos el de un médico especialista en Ginecología y Obstetricia, quien encontró un orificio de bala en el toldo de su unidad después de salir de una cirugía, así como el caso de un Mustang modelo 1974, aunque parte de la información de este último no coincidió con imágenes de videovigilancia revisadas por las autoridades.
Como parte de la investigación, la FGE realizó reconstrucciones de hechos, mientras que la Secretaría de Seguridad Pública entregó información de inteligencia al Ministerio Público. De acuerdo con el titular de la SSP, Francisco Sánchez González, los primeros ataques se habrían cometido con postas o balines, mientras que en los hechos recientes se utilizó un arma calibre 9 milímetros. Hasta ahora, la Fiscalía tiene 10 ataques plenamente documentados dentro de la carpeta de investigación.
Ilustración: Iván Rojas












