Las condiciones climatológicas registradas en Puebla durante los primeros meses de 2026 provocarán una reducción de al menos el 50% en la producción de flores de cara al 10 de mayo, una de las fechas más importantes para el sector. Productores locales advierten que las heladas de inicio de año y las lluvias recientes han afectado directamente los ciclos de cultivo. La disminución impactará especialmente en flores como la rosa, una de las más demandadas en el mercado. Este escenario anticipa afectaciones económicas tanto para productores como consumidores. La oferta se verá limitada en una temporada clave.
De acuerdo con productores de la región de Chiautzingo, las lluvias han generado condiciones adversas para el desarrollo normal de las plantas. La presencia constante de nubosidad incrementa la humedad y reduce el calentamiento natural en los invernaderos. Esto retrasa los procesos de crecimiento, poda y cosecha, alterando los tiempos habituales de producción. En condiciones normales, el ciclo de cultivo puede completarse en alrededor de 70 días. Sin embargo, actualmente se ha extendido hasta los 90 días. Este desfase afecta directamente la disponibilidad de producto.
El impacto del clima también modifica el calendario de trabajo de los floricultores. Habitualmente, los productores inician la poda en fechas estratégicas para garantizar la floración en mayo. No obstante, este año muchos comenzarán sus procesos después del 10 de mayo, lo que significa que una parte importante de la producción no llegará a tiempo para su comercialización. Esta situación reduce significativamente el volumen disponible. La falta de producto coincide con uno de los picos más altos de demanda. Esto genera presión en el mercado.
Ante la disminución de la oferta, los productores anticipan un incremento en los precios de las flores. En el caso de las rosas, se estima que los ramos podrían pasar de 200 a 300 pesos, dependiendo de la disponibilidad y la demanda. Este aumento responde a la escasez generada por las condiciones climáticas. Los costos también reflejan las dificultades que enfrentan los productores durante todo el año. Factores como plagas y enfermedades se suman a estos desafíos. El alza impactará directamente en los consumidores.
El 10 de mayo representa una de las fechas más importantes para la comercialización de flores, junto con celebraciones como el 14 de febrero y el 12 de diciembre. La reducción en la producción afectará de manera directa los ingresos de los floricultores, quienes dependen en gran medida de estas temporadas. La falta de producto limita las oportunidades de venta. Esto podría generar ajustes en la dinámica del mercado local. La actividad enfrenta un escenario complejo.
En este contexto, el sector floricultor enfrenta un panorama marcado por la incertidumbre. Las condiciones climáticas han evidenciado la vulnerabilidad de la producción agrícola ante factores externos, lo que obliga a replantear estrategias de cultivo y comercialización. La combinación de heladas y lluvias ha sido determinante en este resultado. Los productores continúan trabajando para mitigar los efectos. La evolución del clima será clave en los próximos meses.
Foto: Agencia Enfoque













