Por: Azul Segura
“Tres palabras que me definen como artista son: espontánea, atrevida y pasional”. Con esta afirmación comenzó mi conversación con Nómada -cantante y dj originaria de Veracruz-. Nómada bellaka, orgullosa de proyectar su sensualidad en el escenario, nos compartió cómo hacer reguetón puede volverse una reapropiación y liberación del erotismo en las mujeres.
¿Qué géneros musicales abarca tu proyecto?
Los géneros que actualmente manejo son: reguetón, dembow y siempre digo que también un poco de hip hop rap. Antes mi fuerte era el rap, entonces siento que mi música trae mucha de esa escuela. También he hecho banda, corridos y cumbiatón.
¿Cómo empezaste a cantar y crear música?
A mí me gustaba mucho escribir. Me gustaba escribir poemas y cuentos cuando era más pequeña. En la primaria, secundaria y preparatoria estuve muy clavada en ese trip. Ya que salí de la prepa conocí a un chico que me motivó a hacer música, yo tenía muchos escritos y en algún momento se los enseñé porque él escribía, cantaba y hacía jams en donde lxs artistas comparten música. Me invitó y yo le dije: “va , voy a hacer una rola para poder compartir”. Recuerdo que la primera vez que fui declamé dos escritos y al final canté una canción que escribí. La verdad estaba nerviosísima (risas), me temblaba todo, pero ahí fue cuando empecé a escribir y a compartir más.
¿Por qué elegiste el reguetón?
La verdad fue extraño, porque cuando era muy joven tenía un repele hacia el género. Al principio me gustaba mucho, pero a partir de la adolescencia me dejó de gustar porque yo era muy de rap. Luego, de momento, me volví muy muy muy bellaka, ya sabes, cuando llega la edad de la fiesta, de la party, pues uno empieza a disfrutar de otra manera las cosas. Entonces empecé a sentir más match con el reguetón. Estuve un rato haciendo rap y pausé por trabajo, cuando retomé decidí empezar con el reguetón.
¿Qué aspectos de tu identidad has encontrado, reafirmado o celebrado gracias al reguetón?
Yo creo que mucho de la sensualidad, la parte hot y cachonda (risas). El espectáculo y los shows me han ayudado a ser más segura, a poder proyectarme y ser más extrovertida ¿sabes?
¿Por qué crees que es importante que las morras hablemos de nuestro disfrute, nuestro cuerpo, nuestra sexualidad y nuestra diversión con nuestra voz?
Yo creo que porque todo el tiempo los hombres están estigmatizándonos y hablando de este tema de una manera despectiva. A nosotras no se nos permite hablar de eso sin ser juzgadas. Entonces se vuelve necesario que nosotras levantemos la voz y digamos “a ver, aquí estamos y también disfrutamos ¿sabes? También nos gusta echar pata (risas), también nos gusta bailar, también nos gusta estar con alguien una noche porque pues se te pasaron las copas o porque ese día andabas de bellaka, cachonda, ovulando o lo que quieras”. Es válido, como cualquier ser humano cayendo en las redes del placer.
Entonces creo que es muy importante que reafirmemos esto, que se sepa que aquí estamos y que también podemos. No se me hace justo que a otros se les celebre y a nosotras se nos juzgue.
¿Qué ha significado para ti hablar de esto a través del reguetón?
Ha significado mucho, saber que las morritas se sienten identificadas con mi música. No es lo mismo oír a un vato hablar de eso, que escuchar a una morra que obviamente te entiende desde tu perspectiva y que sabe lo que se siente estar en tu lugar y tus situaciones. No somos exactamente la misma persona pero ya con el rol de género hay muchas similitudes. Entonces el hecho de que muchas mujeres se sientan identificadas con lo que yo canto y que se sientan apapachadas con esto, es decir comprendidas, a mí es es de lo que más me motiva.
¿Crees que hay un lenguaje único en el reguetón de morras para morras y que es diferente al reggaetón hecho por hombres?
Creo que sí, porque dejando un poco de lado el hecho de que si es explícito o no, creo que también tiene mucho que ver con la forma en la que decimos las cosas.
Sin hablar de la parte pues vulgar, a veces no me gusta ser tan explícita, pero no solamente se trata de eso, creo que también es el hecho de que es diferente la percepción y por lo tanto la manera de proyectarlo también.
¿Te has enfrentado a dificultades en la industria de música, prejuicios sociales con hombres de la escena en tu camino como artista?
Pues claro, siempre se le da prioridad a los hombres entre hombres porque tienen como esta fraternidad entre ellos. Al final son grupos de hombres para hombres, y a las mujeres se nos suele ver más como algo para llamar la atención, como el aperitivo ¿sabes? Entonces sí, claro. También prefieren colaborar con otros artistas hombres que con artistas mujeres. O simplemente te ven como relleno en su canción, eso es bastante común. Pero al final todo se trata de sobrellevarlo, de no tomárselo personal, de buscar tu propio camino y darle para adelante. Al final no vas a reparar todo, pero el hecho de seguir en pie es seguir batallando y resistir, en esta en esta industria musical patriarcal.
¿Qué te gustaría que las mujeres y disidencias sientan al bailar y escuchar tus canciones?
Que se sientan libres, comprendidas, apoyadas y respaldadas. Que sientan total libertad de expresión, que pueden ser ellas mismas cuando quieran y como quieran, sin temor a ser juzgadas, porque al final del día solo nos tenemos a nosotras mismas. Para mí lo más importante es el hecho de que una persona pueda sentirse libre, cómoda consigo misma y empoderada.
¿Por qué crees que perrear es liberador?
Porque puedes expresarte a través de tu cuerpo, desahogarte y liberar cualquier tipo de energía a través de la música.
¿En qué proyectos estás trabajando ahorita?
Ahorita estoy trabajando en un EP, espero salga a finales de año. Con él busco consolidar mi imagen como Nómada bellaka y Nómada reguetonera. Yo creo que incluirá unas 7 canciones
que combinen dembow y un poco de reguetón, apelando a lo caribeño.
Foto: Especial