Estela Romero Bringas, empresaria originaria de Tehuacán y heredera universal de Socorro Romero Sánchez, murió a los 86 años, en medio de una disputa familiar y jurídica por el patrimonio que dejó la empresaria avícola tras su fallecimiento en 2009.
De acuerdo con información difundida por personas cercanas a la familia, Romero Bringas murió el sábado 26 de septiembre en Tehuacán, luego de enfrentar complicaciones de salud. Hasta el momento no existe confirmación oficial sobre una causa específica de muerte; de manera extraoficial se mencionó un posible derrame cerebral.
La empresaria había enfrentado durante los últimos meses un proceso judicial relacionado con el testamento de Socorro Romero. El 9 de abril de 2026, la Fiscalía General del Estado de Puebla ejecutó una orden de aprehensión en su contra y del notario Ramiro Rodríguez Maclub por una investigación relacionada con un presunto fraude genérico.
Romero Bringas padecía enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), utilizaba oxígeno de manera constante y se desplazaba en silla de ruedas. Tras su detención, sus familiares señalaron que su estado de salud presentó un deterioro importante.
Una herencia que lleva casi 17 años en disputa
La historia comenzó tras la muerte de Socorro Romero Sánchez, conocida en Tehuacán como “La Señorita” o “Socorrito”, quien falleció el 4 de diciembre de 2009 a los 93 años.
La empresaria construyó una importante compañía avícola a partir de un pequeño negocio de producción y venta de huevo. Con el paso de las décadas, amplió sus actividades y acumuló empresas, propiedades y otros activos. Su patrimonio se ha estimado en alrededor de 600 millones de dólares.
Dos días antes de morir, Socorro Romero firmó un testamento en el que estableció a su sobrina Estela Romero Bringas como heredera universal. Sus hijos, Miguel Ángel y Alfonso Celis Romero, quedaron como albaceas, mientras que el documento fue protocolizado ante el notario Ramiro Rodríguez.
La cercanía entre la firma del testamento y la muerte de Socorro generó cuestionamientos de otras ramas familiares, que llevaron el caso ante los tribunales. Entre los argumentos planteados durante el litigio estuvieron presuntas irregularidades en el documento y cuestionamientos sobre las condiciones de salud de la empresaria al momento de firmarlo.
En 2022, un juez federal ordenó dejar sin efecto lo actuado en un juicio sucesorio intestamentario promovido por Olga Lucía Romero Garci-Crespo y reconoció el albaceazgo establecido en el testamento.
El conflicto, sin embargo, continuó. La detención de Estela en abril de 2026 llevó nuevamente la disputa al ámbito penal, luego de que la Fiscalía la señalara, junto con el notario, dentro de una investigación relacionada con el testamento.
Ambos fueron vinculados a proceso por su presunta responsabilidad en el delito de fraude genérico y continuaron el proceso en libertad bajo firma periódica.
Con la muerte de Estela Romero Bringas, desaparece una de las principales protagonistas de una disputa que comenzó hace casi 17 años. Los asuntos relacionados con la herencia y los activos empresariales de Socorro Romero todavía tienen implicaciones para otros integrantes de la familia, por lo que el fallecimiento de la empresaria no representa necesariamente el cierre de los procedimientos.
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