La entrega de la primera fórmula al Senado por Puebla a Néstor Camarillo Medina en 2024, hoy integrante de Movimiento Ciudadano, se originó en una decisión del entonces dirigente nacional del PAN, Marko Cortés Mendoza, quien optó por ceder el espacio al PRI como parte de un acuerdo electoral, según reveló la exdirigente panista Augusta Díaz de Rivera.
Díaz de Rivera explicó que, durante las negociaciones del proceso electoral, ella solicitó que esa candidatura fuera para un panista poblano, pero la respuesta desde la dirigencia nacional fue que la posición ya estaba comprometida con el PRI, a cambio de apoyos en la contienda por la gubernatura. Para la exlíder del blanquiazul, esta decisión no solo fue equivocada, sino también humillante, considerando el desenlace posterior.
El desenlace al que se refiere ocurrió cuando Camarillo Medina abandonó al PRI y se sumó a la bancada de Movimiento Ciudadano, apenas unas semanas después de las elecciones, traicionando tanto a su partido original como a la alianza que lo llevó al Senado. Díaz de Rivera no ocultó su molestia al considerar que los votos que impulsaron a Camarillo provenían en su mayoría de simpatizantes panistas, lo que agrava el golpe a la credibilidad del PAN en Puebla.
Desde su perspectiva, este episodio evidencia los costos políticos y éticos de las alianzas con el PRI, partido que, a su juicio, sigue siendo rechazado socialmente en Puebla por su historial y falta de renovación. Además, considera que la dirigencia actual del PAN, encabezada por Mario Riestra Piña, debería analizar con seriedad este precedente y revisar a fondo la estrategia de alianzas, que hasta ahora solo ha generado retrocesos.
Aunque actualmente se mantiene alejada de las decisiones internas del partido, Díaz de Rivera lamentó la posibilidad de que el PAN deje de ejercer su rol crítico frente al gobierno estatal de Morena, especialmente si continúa priorizando acuerdos pragmáticos por encima de sus principios. Para ella, la reciente experiencia debe ser una alerta sobre el riesgo de diluir la identidad del panismo en alianzas de conveniencia.
Durante la campaña electoral, varios líderes panistas elogiaron abiertamente a Néstor Camarillo, pese a que lideraba al PRI local. Sin embargo, su salida del tricolor rumbo a Movimiento Ciudadano dejó en evidencia la fragilidad de la alianza y la falta de visión estratégica de ambos partidos, que hoy enfrentan no solo el rechazo ciudadano, sino la fuga de cuadros hacia nuevas opciones políticas.
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