Más del 17 % de la población del estado de Puebla vive con carencia alimentaria, una problemática estructural asociada a bajos ingresos, informalidad laboral y desigualdad social, de acuerdo con el Índice de Progreso Social 2025.
Más de 1.12 millones de personas con carencia alimentaria
El Índice de Progreso Social 2025 revela que alrededor de 1 millón 120 mil personas en Puebla no cuentan con los recursos suficientes para garantizar una alimentación adecuada, lo que coloca a la entidad en la posición 26 de 32 a nivel nacional en este indicador.
Puebla se encuentra por debajo de estados como Tabasco (32.7 %), Guerrero (27.9 %), Oaxaca (23.5 %), Tlaxcala (20.8 %) y Chiapas (20.6 %), donde la carencia alimentaria alcanza niveles más críticos.
Ingresos insuficientes e informalidad laboral
De acuerdo con el análisis del índice, la principal causa de esta problemática es que una parte significativa de la población percibe ingresos por debajo de lo necesario para adquirir la canasta básica, aun cuando se encuentra ocupada laboralmente.
Este escenario se agrava debido a que cerca de la mitad de la población económicamente activa en Puebla trabaja en la informalidad, sin acceso a seguridad social, estabilidad salarial ni prestaciones, lo que limita su capacidad para cubrir necesidades básicas como la alimentación.
Comunidades indígenas, las más afectadas
La carencia alimentaria se profundiza en los pueblos indígenas, que habitan principalmente en regiones rurales como la Sierra Norte, la Sierra Negra y la Mixteca poblana, zonas que históricamente han enfrentado altos niveles de marginación.
Datos oficiales indican que en Puebla residen más de 1 millón 118 mil personas indígenas, de las cuales 64.3 % vive en situación de pobreza, lo que incrementa las dificultades para garantizar una alimentación suficiente y de calidad.
Personas con discapacidad enfrentan mayor rezago
El rezago también impacta de manera desproporcionada a las personas con discapacidad, quienes enfrentan barreras estructurales para acceder a empleos formales y bien remunerados.
Con base en cifras del Inegi, durante 2024 las personas con discapacidad ocupadas percibieron en promedio 17 mil 623 pesos, mientras que la población ocupada en general recibió 25 mil 059 pesos, lo que representa una brecha salarial cercana al 29 %.
Un problema estructural de desigualdad
El Índice de Progreso Social 2025 advierte que la carencia alimentaria en Puebla no es un fenómeno aislado, sino el resultado de desigualdades económicas, laborales y sociales que se han mantenido durante años.
El informe subraya la necesidad de cerrar brechas de ingreso, fortalecer el empleo formal y ampliar la protección social, como condiciones indispensables para mejorar las condiciones de vida y garantizar el derecho a la alimentación en la entidad.
Foto: Agencia Enfoque













