En Puebla, apenas una de cada cuatro personas mayores de 25 años logra concluir una carrera universitaria o un posgrado, una situación que refleja las barreras económicas y sociales que persisten en el acceso a la educación superior.
De acuerdo con el más reciente análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), solo el 24 por ciento de la población poblana cuenta con educación superior, porcentaje que coloca al estado por debajo del promedio nacional, estimado en 25.4 por ciento.
Aunque esta cifra evidencia rezagos importantes, Puebla se ubica en el lugar 23 a nivel nacional, dentro de un rango de desempeño catalogado como media baja, compartiendo problemáticas estructurales con otras entidades del país.
Uno de los principales factores que limitan el acceso a la universidad en el estado es el aspecto económico. El IMCO advierte que para muchas familias resulta imposible cubrir gastos como inscripciones, transporte o renta en las ciudades donde se concentran las instituciones educativas, lo que obliga a numerosos jóvenes a incorporarse al mercado laboral antes de continuar con su formación académica.
A esta situación se suma la escasa oferta educativa fuera de la zona metropolitana de Puebla, lo que implica traslados largos o el abandono definitivo del proyecto universitario para quienes viven en regiones alejadas.
Otro obstáculo identificado es la falta de información y acceso efectivo a becas o apoyos económicos, lo que deriva en deserción escolar incluso antes de concluir el bachillerato. Además, persiste la percepción social de que una carrera universitaria no garantiza mejores oportunidades laborales, lo que reduce el incentivo para avanzar en el nivel educativo.
A nivel nacional, el estudio señala que los estados con menor proporción de población con educación superior son Oaxaca, Chiapas y Guerrero, con porcentajes inferiores al 17 por ciento, seguidos por Guanajuato y Zacatecas.
En contraste, la Ciudad de México lidera el ranking nacional, con casi la mitad de su población adulta con estudios universitarios, seguida por entidades como Nuevo León, Colima, Sinaloa y Baja California Sur, donde la cobertura educativa es considerablemente mayor.
Ilustración: Iván Rojas













