Néstor Camarillo renuncia al PRI y abandona la dirigencia; dejando un partido debilitado y sin rumbo claro

El PRI en Puebla pasó de tener 6 diputaciones locales y 48 alcaldías en 2020 a solo 2 diputaciones y 32 alcaldías tras la gestión de Camarillo

Néstor Camarillo Medina presentó este lunes su renuncia a la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Puebla, a poco menos de un año de concluir su mandato formal. A través de un vídeo publicado en redes sociales, el también senador priista informó que buscará impulsar una «nueva agenda ciudadana» que permita construir una oposición «responsable», aunque evitó profundizar en las causas de su salida anticipada.

Su dimisión ocurre en un momento crítico para el PRI en Puebla, un partido que ha experimentado un franco retroceso electoral durante su gestión. Camarillo asumió la presidencia del Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI en marzo de 2020 como dirigente provisional, tras ser designado por el Comité Ejecutivo Nacional el 9 de julio de ese año. En agosto de 2021, fue ratificado como dirigente estatal único y su mandato se proyectaba hasta el 12 de septiembre de 2025.

Sin embargo, los resultados durante su liderazgo fueron, en el mejor de los casos, decepcionantes. Al iniciar su gestión, el tricolor contaba con 6 diputaciones locales y 48 presidencias municipales. Hoy, tras cinco años de su conducción, el PRI en Puebla tiene apenas 2 curules en el Congreso local y gobierna únicamente 32 municipios. Esta pérdida de representación refleja no solo una disminución en fuerza electoral, sino también una desconexión creciente con sus bases y el electorado.

Una gestión marcada por el estancamiento

Pese a los discursos de unidad y renovación, la dirigencia de Camarillo nunca logró consolidar un proyecto claro de reconstrucción partidista. Las alianzas inconsistentes, la falta de cuadros renovados y una oposición desdibujada frente al poder estatal fueron características de su administración. Internamente, su dirigencia también fue señalada por prácticas cupulares, exclusión de liderazgos históricos y poca apertura a las bases.

Aunque en repetidas ocasiones prometió que el PRI recuperaría su posición como fuerza competitiva en Puebla, los comicios recientes demostraron lo contrario: el partido no solo perdió terreno frente a Morena y otros actores de oposición como el PAN, sino que se convirtió en un actor marginal en varios municipios clave.

Transición estatutaria y futuro incierto

Tras la renuncia de Camarillo, el PRI Puebla informó que, conforme a sus estatutos, Delfina Pozos Vergara —quien fungía como secretaria general— asumirá de manera inmediata la dirigencia estatal del partido, ante la ausencia definitiva del presidente. La llegada de Pozos Vergara abre un compás de espera sobre la posible renovación interna o, en su defecto, la continuidad de un modelo político que ha demostrado ser insuficiente frente a las exigencias actuales.

¿Un adiós o un reacomodo político?

Aunque Néstor Camarillo no ofreció mayores detalles sobre sus próximas acciones, su anuncio de que trabajará en la creación de una agenda ciudadana sugiere un eventual reacomodo dentro del espectro político poblano, ya sea como senador independiente o como parte de una nueva plataforma opositora. No se descarta que su salida esté relacionada con los recientes resultados electorales y con la necesidad de tomar distancia ante una crisis evidente del partido.

En cualquier caso, su renuncia marca el cierre de un ciclo que lejos estuvo de cumplir con las expectativas de revitalización del PRI en Puebla. Lo que queda ahora es un partido mermado, con escasa representación y sin una estrategia visible de cara a los procesos electorales de 2027.

Foto: Agencia Enfoque

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