La prevención de desastres en Puebla enfrenta un rezago estructural: únicamente 30 de los 217 municipios del estado cuentan con un Atlas de Riesgo actualizado y conforme a la normativa vigente. La carencia de este instrumento técnico deja a la gran mayoría de los ayuntamientos con capacidades limitadas para identificar zonas de peligro, planear el desarrollo urbano y actuar de manera oportuna ante fenómenos naturales.
El coordinador estatal de Protección Civil del Estado de Puebla, Bernabé López Santos, confirmó que el rezago impacta de forma directa a 32 municipios que, sin este mapa de riesgos, carecen de información clave para prevenir inundaciones, deslaves, sismos u otros eventos que ponen en riesgo a la población.
Ante esta situación, la Coordinación Estatal inició medidas emergentes, entre ellas la instalación de una sala de crisis que permitirá supervisar de manera permanente la información disponible sobre peligros naturales y mejorar la capacidad de reacción mientras avanzan los procesos de actualización de los atlas municipales.
De manera paralela, el Gobierno del Estado mantiene comunicación constante con las y los presidentes municipales para exhortarlos a priorizar la elaboración o renovación del Atlas de Riesgo. Sin embargo, varios ayuntamientos han señalado como principal obstáculo el costo del documento, que puede rondar los dos millones de pesos, una carga significativa para finanzas locales con recursos limitados.
El rezago no se limita al ámbito municipal. López Santos recordó que, al inicio de la administración del gobernador Alejandro Armenta Mier, se detectó que el Atlas de Riesgo estatal databa de 2009, evidencia de años de abandono institucional en una materia clave para la seguridad y la protección civil.
A partir de ese diagnóstico, se puso en marcha un proceso de renovación tecnológica que podría concluir en un plazo aproximado de un año y medio, aunque las autoridades confían en reducir los tiempos conforme avance la implementación. El objetivo es contar con información actualizada que permita anticipar riesgos y tomar decisiones basadas en evidencia.
En un estado con alta actividad sísmica, zonas propensas a inundaciones y una orografía compleja, la falta de Atlas de Riesgo actualizados no es solo una omisión administrativa: es una deuda histórica con la prevención y con la seguridad de miles de familias poblanas.











