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Sonrisas amplias, pactos cortos y derrotas largas: MC sigue sin rumbo en Puebla

La fotografía de Néstor Camarillo y Fedrha Suriano presume unidad, pero 14 años de fracasos exhiben que MC sigue sin peso en Puebla.

PUEBLA.— En política, las sonrisas suelen ocultar más de lo que muestran. La reciente foto entre Néstor Camarillo y Fedrha Suriano, abrazando la narrativa de “unidad” en Movimiento Ciudadano (MC), intenta proyectar fuerza… pero revela algo distinto: acuerdos bajo la mesa, liderazgos frágiles y un partido que en Puebla sigue sin rumbo.

Hasta hace apenas un par de semanas, Camarillo era presidente estatal del PRI. Desde esa posición llegó al Senado por una cuota indígenasin serlo. Hoy, tras abandonar la dirigencia tricolor, se instala cómodamente en la bancada de MC. Según versiones legislativas, su salto habría estado acompañado de un acuerdo silencioso: un lugar en la Mesa Directiva del Senado, lo que provocó que el PRI perdiera representación en ese órgano. Movimiento calculado, beneficio inmediato… y, de paso, un reacomodo que deja preguntas abiertas.

Mientras tanto, Fedrha Suriano, dirigente estatal de MC, aseguraba hace apenas unas semanas que Camarillo “tendría que ganarse su lugar” y que su dirigencia no estaba en disputa. Su mandato, recordaba, concluye después de las elecciones de 2027. Sin embargo, la selfie sonriente de ambos contradice el discurso y deja en el aire la pregunta inevitable: ¿unidad real o simple negociación de cuotas? La foto parece responder sola.

Lo cierto es que MC puede presumir expansión nacional, pero en Puebla arrastra 14 años de fracasos. Desde 2010, el partido —entonces Convergencia— apenas sobrevive como un actor testimonial. En las elecciones de ese año ni siquiera presentó candidato a gobernador y rondó el 1.5% de la votación. En 2013, con más de 30 candidaturas municipales, no ganó nada relevante. Para 2018, el efecto Morena barrió con todo y MC se quedó con menos del 3%. En 2021 y 2024, la historia fue la misma: sin estructura, sin alianzas y sin liderazgos propios, el partido naranja no obtuvo diputaciones, alcaldías ni espacios estratégicos.

El contraste con sus bastiones nacionales es inevitable. Mientras Jalisco se consolidó con Enrique Alfaro y Nuevo León proyecta a MC con Samuel García, en Puebla el partido no alcanza ni el 5% de la votación. Su estrategia parece reducirse a sumar figuras recicladas para inflar fotos y simular crecimiento. La llegada de Camarillo y la sonrisa de Suriano no son muestra de fortaleza: son evidencia de urgencia.

La selfie intenta contar una historia de poder, pero termina mostrando fragilidad. Movimiento Ciudadano necesita parecer competitivo en Puebla, pero las urnas dicen otra cosa: catorce años después, sigue siendo un partido sin peso real. Y en política, las fotos se olvidan rápido; los fracasos, no.

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