Internamientos prolongados, opacidad en cobros y trato deshumanizado
La clínica psiquiátrica privada Casa de Salud, ubicada en la Calle Almolonga 80 de la colonia La Paz, en Puebla capital, enfrenta nuevas acusaciones por presuntos malos tratos, cobros excesivos y omisiones médicas. En esta ocasión, familiares de Valeria R., una joven internada a partir de un brote psicótico en noviembre, denunciaron que fueron sometidos a un proceso hermético, costoso y carente de transparencia clínica.
De acuerdo con el testimonio de los familiares, al momento del ingreso se solicitó un depósito inicial de 25 mil pesos, con el argumento de que la estancia sería de aproximadamente 15 días. Sin embargo, durante la primera semana no existió comunicación médica, clínica o administrativa con los familiares, pese a que la paciente estaba en tratamiento psiquiátrico. La primera retroalimentación llegó hasta siete días después, cuando se les informó que la evolución era favorable.
A pesar de esa mejoría temprana —corroborada por la familia durante la primera visita presencial— el internamiento se prolongó hasta 21 días, bajo el argumento de “recomendaciones médicas”. La familia solicitó en repetidas ocasiones un estado de cuenta del tratamiento y los gastos acumulados, pero el personal administrativo les indicó que no sería entregado hasta el día del alta médica.
Al finalizar el internamiento, las familias recibieron una cuenta total de 63 mil 455 pesos, de los cuales más de 25 mil pesos fueron cargados a medicamento. El médico tratante aseguró que la base farmacológica del tratamiento consistió en valproato semisódico, medicamento que la paciente continuó tomando tras el alta. Al revisar costos de mercado, la familia constató que una caja de dicho fármaco no excede los 300 pesos, planteando dudas sobre el monto cobrado por la clínica.
Relato de la paciente: burlas, amarres y condiciones inhumanas
El testimonio de Valeria describe un entorno clínico hostil, poco profesional y profundamente deshumanizado. La joven afirma que, en más de 20 días de estancia, solo conversó dos veces con su médico tratante, quien —según asegura— realizó burlas y mostró indiferencia hacia su conversación y su estado emocional.
Durante sus primeros días de internamiento, Valeria reportó haber sido sometida a amarres físicos, acompañados de un trato que califica como inhumano por parte del personal de enfermería. Señaló que, de manera constante, observó comentarios ofensivos, burlas hacia las pacientes psiquiátricas y prácticas que considera indignas para un centro de salud mental. “Las enfermeras se reían de nosotras por nuestros padecimientos”, relató.
Estos patrones —hostilidad verbal, sometimiento físico, poco acompañamiento psiquiátrico y falta de cuidados terapéuticos— son elementos centrales en la denuncia de los familiares, quienes anunciaron que presentarán el caso a instancias sanitarias.
Otra denuncia previa confirma patrones de maltrato en Casa de Salud
Las acusaciones contra Casa de Salud no son aisladas. El 9 de septiembre, otra paciente, identificada como Ángeles R., denunció malos tratos, negligencia, condiciones insalubres y prácticas inhumanas dentro de la misma clínica. Su testimonio fue público y dirigido a autoridades del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ya que Casa de Salud opera también como centro subrogado para pacientes psiquiátricos del Seguro Social.
Ángeles permaneció 20 días internada, tras ser trasladada por un intento de suicidio desde el Hospital La Margarita. Según su relato, el internamiento estuvo marcado por violencia física, omisiones médicas, burlas y uso de amarres como castigo, no como mecanismo terapéutico. Describió la presencia de piojos, utensilios insalubres, colchones deteriorados, cobijas que no se cambiaban y alimentos servidos en condiciones poco higiénicas.
La paciente señaló una marcada diferencia de trato entre quienes ingresaban por IMSS y quienes pagaban la modalidad “premium”: las primeras recibían un trato precario y deshumanizado, con habitaciones colectivas para hasta cuatro personas y condiciones que contravienen estándares básicos en salud mental.
Además, denunció omisiones médicas graves, como el caso de una paciente con obstrucción intestinal durante siete días que no recibió atención hasta que las internas protestaron.
Las crisis emocionales eran contenidas por personal de seguridad —no por especialistas— y las restricciones de movilidad eran utilizadas como castigo, según el testimonio. “Después de mi intento de atentar contra mí, acudí a buscar ayuda. Nunca esperé recibir un trato tan inhumano y denigrante”, declaró.
Ángeles elevó su denuncia a través de un documento dirigido al director general del IMSS, Zoé Robledo, y a la delegada del Seguro Social en Puebla, citando fundamentos legales: Constitución, Ley General de Salud, Ley del Seguro Social y la Norma Oficial Mexicana NOM-025-SSA2-2014, que regula la atención psiquiátrica.
Un patrón estructural que exige investigación
Los testimonios de Valeria y Ángeles —con fechas distintas, internamientos prolongados y perfiles clínicos distintos— comparten un mismo núcleo de acusaciones:
- Uso de amarres y restricciones como castigo
- Prácticas deshumanizantes y burlas del personal
- Opacidad en información médica y administrativa
- Omisiones terapéuticas y poca presencia del médico tratante
- Cobros excesivos sin desglose previo
- Falta de protocolos, supervisión y acompañamiento familiar
En lo público y en lo privado, Casa de Salud aparece no solo como un espacio de internamiento, sino como una estructura que opera bajo hermetismo, opacidad financiera y criterios clínicos cuestionables, según los testimonios recopilados.
Por la naturaleza del servicio, la vulnerabilidad emocional de las pacientes y la ausencia de supervisión familiar durante los internamientos, la deshumanización no es solo una falta ética: es un riesgo sanitario, que puede agravar la sintomatología o generar daños permanentes.
Llamado urgente a autoridades sanitarias
Ante dos denuncias documentadas —una en el régimen privado y otra en el régimen subrogado del IMSS—, familiares y pacientes exigen una investigación independiente y urgente a la Secretaría de Salud estatal, a la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones, y al IMSS, con enfoque en:
- Condiciones sanitarias del inmueble
- Protocolos terapéuticos y supervisión psiquiátrica
- Uso legal o ilegal de medidas de restricción física
- Opacidad en cobros y medicamentos
- Supervisión del personal y estándares de trato
La salud mental no es un lujo ni un servicio ornamental: requiere humanidad, acompañamiento y transparencia. La falta de supervisión institucional deja a las pacientes en un estado de indefensión, particularmente durante internamientos prolongados.
Mientras tanto, las denuncias se acumulan, configurando un presunto patrón sistémico y no un incidente aislado.











